Neichel: Bravo al señorío y la experiencia.

 
Esta vez nos apetecía tirar de un clásico, de elegancia, de señorío, de «retro». Suelen ser restaurantes «valor seguro: comes bien, pagas bien»; y por supuesto, Neichel esta en la lista de «clásicos por excelencia» de Barcelona. Jean-Louis Neichel, tiene su restaurante situado en el barrio de Pedralbes, a pie del hotel AC Victoria Suites. El ex-cocinero del Bulli (antes de que fuera a parar a las manos de Ferran Adrià) lleva 33 años sirviendo clase y calidad en Barcelona, y esto lo pueden afirmar muy pocos. Sabíamos que, ante tal experiencia y veteranía, cenaríamos bien. Así fue, una cena de entrantes, primero, segundo y tercer plato, modo menú de boda, muy distinto a lo que vienen siendo los menús degustación de los restaurantes más modernos y contemporáneos y, la verdad, es que no nos faltó de nada. El local, ligeramente rococó, creo que es el gran valedor de la estrella michelín que dispone Neichel; tranquilo, amplio, elegante y situado en un buen barrio de Barcelona. Por clase, tradición y buena velada, un «bravo» (con acento francés) por el Restaurante Neichel.
 
Los entrantes, los 4 de golpe, fueron, una royale de foie gras y espejo de venado (ciervo),  sardina marinada con quinoa y gelatina de vermouth, steak tartar y crema de castaña y calabaza. Nada espectacular, pero todo de gran calidad. Quizá el mejor la crema de calabaza, suave, espumosa, con un primer sabor muy a calabaza y una vuelta a castaña. La royale y la sardina fueron curiosos entrantes, quizá los platos mas contemporáneos de lo que nos quedaba de cena, y para nosotros, el steak tartar normalito. Nada nuevo, eso sí, una delícia.
Como segundo entrante, nos sirvieron una ensalada de foie y setas salteadas. Sencillo, fresco y ligero. Foie micuit junto con unas setas recién salteadas. Genial mezcla de sabores y temperaturas. Nos gustó tanto el aspecto, que desapareció tan rápido de la mesa, que no hay ni foto.
 
De primero, rissotto de butifarra del perol de Ventalló, gamba, trompeta de la mort y parmesano. Un 10, sin ningún tipo de duda, el mejor plato de la noche. Fuerte de gusto, la mezcla de gamba, con butifarra, con el aroma de la trompeta de la mort tenía un compás perfecto. Delicioso!
El primero de los dos platos principales, pescadito. Lubina con merluza, pulpo y macarrón de calamar. Muy curioso el macarrón hervido con la tinta del calamar. Sabrossísimo. La materia prima excelente y todo perfecto.
Y para concluir los principales, un clásico de la comida hispana, cochinillo de Castilla confitado. Cítrico, compota de manzana y col lombarda a la canela. Apuesta segura. Tradicional y quizá aburrido, pero tierno y sabroso. Patata y boniato cocido, un cochinillo tierno y la compota perfecta.
Los postres Neichel raros. El clásico «pijama»: platazo con de todo. Mil tartas, helado, flotante de merengue, arroz con leche, en fin, una bomba para acabar el copioso menú.
Desde nuestro punto de vista, cena completa (quizá demasiado por el casi-empacho), y todo de una calidad exquisita. A nuestro parecer, es un restaurante de esos que sirven para cerrar negocios: servicio excelente, comidas de 4 horas, café, puro y copa. Y como las comidas de negocios nunca faltarán, Neichel podrá seguir sirviendo clase y calidad 33 años más.


Restaurante Neichel:
c/ Beltrán i Rózpide, nº 1-5
 08034 Barcelona
Tel. 93 203 84 08

 neichel@relaischateaux.com

Precio por persona: 80 euros

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ABaC de Jordi Cruz, dos estrellas michelín que deberían ser tres?

A razón de toda la polémica causada el pasado mes de Noviembre por la no-otorgación de la tercera estrella michelin al Restaurante ABaC de Jordi Cruz, decidimos que esta vez, el regalo de cumple de mi hermano sería una cena allí. De este modo, podríamos valorar con nuestros propios morros, y bajo nuestra opinión si la merecen o todavía les queda tiempo de trabajo para conseguirla. Nuestra herramienta comparativa para valorar seria el recuerdo de la cena del pasado Setiembre en Sant Pau de Carme Ruscalleda (http://morroexquisito.blogspot.com.es/2013/09/sant-pau-de-sant-pol-de-mar-carme_23.html), que actualmente esta galardonado con 3 estrellas michelin.
 
ABaC se encuentra ubicado en la zona alta de Barcelona, en un inmueble fantástico en Avenida Tibidabo. Moderno, Lujoso, bien situado…la verdad es que este fantástico complejo Restaurante&Hotel lo tiene todo. Para acceder al restaurante tienes que bajar a la planta -1 y te encuentras casi en medio del comedor. Ascensor y bullicio, clara muestra de encontrarte en medio de una gran ciudad como es Barcelona. Ni rastro de la tranquilidad y del silencio majestuoso que nos encontramos en el comedor del Sant Pau. Y creo que esta diferencia, puede estar marcando el criterio del señor michelin que reparte las estrellas. La realidad es que el comedor del ABaC aunque moderno y elegante, carece de la finura y tranquilidad que tenía Sant Pau. Quizá la causa es porqué uno se encuentra en Barcelona y el otro en Sant Pol? Quizá también puede ser porque en el comedor de ABaC hay más mesas de las que debería si quisieran regalar esta tranquilidad al comensal? En fin, no es una crítica, simplemente una observación. Respecto al servicio y al sommelier, excelentes, un 10.
 
Y vamos a lo que estamos, la comida, que a modo de resumen, y en términos generales, fue excelente. Cocina creativa si, y mucho, pero sin perder los orígenes mediterráneos, «de la terra», sabores clásicos y elaborados de manera contemporánea. Un buen rato de relax, y una experiencia muy recomendable.
 
Para empezar el menú gran ABaC, un par de cocktails: Mojito helado de menta y lima, y Bloody Mary de mariscos. El Bloody Mary era en forma de nieve. Frío por el proceso de nieve al que estaba sometido, y acompañado por berberechos, navaja y anchoa. El mojito se tomaba en dos partes, la primera consistía en chupar el trozo de caña de azúcar de la izquierda de la imagen, sorberlo casi. Una delicia. La segunda parte, constaba de una gelatina de lima, con unos cortes de manzana, un jugo ácido y «on the top» helado de menta y lima, todo servido dentro de una cascara de lima. La sensación que dejaba no se puede describir mejor que con las palabras que justo dijo mi hermano al acabar de tomarlo: «Yo debería estar en el Caribe tomando miles de éstos todo el día».
El segundo de los entrantes fue sorprendente. Inicialmente nos presentaron un plato con una especie de granulado, y una ridícula bola de helado. De entrada se nos quedó cara de «me están tomando el pelo» (pensé: «esto cabe en media cucharilla de café»), pero el camarero, que nos vio las caras, nos informó que debajo del granulado había una mantequilla de foie, el componente principal del plato. El granulado era de maíz, y el helado era de mole. La mezcla entre los tres era muy interesante.
Después de estos 3 entrantes nos metíamos de cabeza en los 9 platos principales, por los que pasaríamos por todos lados, carne, pescado, clásico, contemporáneo, foie, trufa, thai, Palamós, pasta….en fin, de todo un poco, así que mejor vayamos uno por uno.
 
Gnoquis de parmesano con setas crudas, nueces, aceite de trufa y agua de hongos con citronela. Unos ñoquis que no eran ñoquis, con setas crudas que no parecían crudas…entramos en el juego del comer cosas que no parecen ser esas cosas. Los ñoquis eran esferas líquidas de parmesano, una bola que explosiona en la boca soltando su interior líquido que, en este caso, era con sabor a parmesano. Habíamos probado algo parecido en el 41º en misma forma y estilo, pero en sabor y color a aceituna verde. La ya archiconocida como oliva Bulli.  Este ñoqui resultó muy sorprendente también.
Los «calçots» confitados con romesco helado y carbón ahumado fueron brutales. Me encantó, por creatividad y barrida hacia casa plantando un manjar tan «de la terra» en su menú. El calçot espectacular, con un romesco helado muy curioso, y lo mejor, el carbón, una especie de pan tostado con un agradable sabor a quemado. Genial.
Posteriormente, «raviolli» de guisantes con panceta ibérica y caldo de langostinos thai. Plato oriental, muy especiado por el caldo y la verdura, pero con pinceladas locales: el guisante y sobretodo la panceta, que protagonizaba el plato con la envoltura de «raviolli» y los dos tendones de ternera que acompañaban. 
El steak tartar también era muy poco convencional. El bistec de tártar era ahumado y aliñado de un modo especial, la yema de huevo cocinada y casi imperceptible. «On the top» una crema de mostaza antigua deliciosa, y de base, crujiente de pan a la pimienta. En definitiva, un tártar distinto, probablemente el más distinto que hayamos probado nunca.
El siguiente plato es un clásico del Restaurante, su particular «Sopa de ceba». Otro guiño a la cocina local catalana. Para quienes hayan probado alguna vez la clásica «sopa de ceba» con su quesito fundido en un frío mes de Febrero, les voy a decir que no tiene nada que ver. Base de agua de cebollas, yema curada (cocida en frío), esferas líquidas de queso (distintas a las de los ñoquis) y trufa negra. Como un puzzle, coge un plato clásico, y conviértelo a piezas en uno nuevo. Bravo por este nuevo concepto de «sopa de ceba»!
Aquí va el que para nosotros fue el grave error del menú. No nos gustó. principalmente porque se cargan una de las materias primas que más nos gustan. Una gamba de Palamós exquisita, marcada en plancha y simplemente brutal por si sola, que, en este caso, se ve mezclada con una bola de pan de curry, dos crujientes de cerdo y un jugo de cabezas de gamba que a nuestro gusto era demasiado fuerte. El pan de curry excesivamente picante, y el crujiente de cerdo estaba rico, pero por si solo, no mojado en el jugo de cabezas de gamba. En fin, que para gustos, colores, pero este no nos gustó demasiado. De todos modos, materia prima buena buena!
Ahí va la pasta. Nos sorprendió que hubiese pasta en un menú degustación. Puede resultar, peligroso, por simple y vulgar, pero esta era estelar. La pasta hervida en un agua de calamar sabia a mar puro, y mezclada con las «espardenyes» (en castellano, «cohombros de mar» o «zamburiñas»: marisco muy parecido a la navaja, aunque mas jugoso y tierno) confeccionaban un plato simple, sencillo y delicioso. Matricula de honor. 
Nos quedaba una de pescado y una de carne antes de entrar en los postres. El pescado, anguila plancha con coliflor. Acompañada de fake-anguila y coliflor. Entender «fake-anguila y coliflor» como esfera liquida de anguila y coliflor. Quizá sí, lo sabemos, exceso de esfera líquida en el menú, pero oye…. «si una cosa funciona, no la toques!». La realidad es que la anguila estaba justo en su punto de cocción: tierna y sabrosa, muy a pesar de parecer un pescado duro. 
 
Ya solo quedaba la ternera. Que consistía en 3 trozos, cocinados de manera distinta. El meloso que nos habíamos encontrado con el «raviolli» de guisantes, ternera de cocido y meloso de ternera. La 3 elaboradas fantásticamente, con su salsita rica rica y acompañada de ceps. Genial para acabar.
 
Entrábamos en el maravilloso mundo de los postres. Nos encantan los dulces, y más los de restaurantes como estos. Teníamos por delante 3 postres muy distintos.
 
El primero Yuzu, con miga de pan de yoghur y albahaca. El yuzu es una fruta japonesa ácida, a medio camino entre el limón y la mandarina. Pues de esta fruta nos enseñaron 3 facetas: en crema, en sorbete y al natural. Iba acompañada de una miga de pan de yoghur que ayudaba a neutralizar el ácido del yuzu. Primer postre excelente, fresco y ligero, como era de esperar. 
En segundo lugar, no podía faltar el chocolate. Base de pan de aire de chocolate con leche, con un «churro» de chocolate blanco dulceado de leche. Podemos describirlo mejor, pero no nombrarlo de otra manera. Choco blanco mezclado con dulce de leche. Bajo el aire de pan llevaba una mermelada que hacia que el postre no fuera nada empalagoso. Aunque parezca mentira, no lo era!
Y para terminar, antes de los «petit fours», el último postre. Un cupcake muy particular. De merengue, fresitas y rosas, del cual te comes hasta el papel, pero porque es comestible. Helado de rosas, con fresitas al natural y trocitos de pie con el merengue. Ni un «pero» a ninguno de los tres postres, fantásticos.
Aquí os dejamos imágenes de los petit fours. Variado, el particular «pa amb oli i xocolata» y el pintalabios ABaC.
Vino tomado: Planots 2008 (D.O. Priorat): 85 eur.
 
 
La conclusión es que fue una gran velada. ABaC es un restaurante muy recomendable para una ocasión especial, que mientras sigan así, año tras año van a seguir oyendo campanas de tercera estrella michelin. Por su cocina, su carta de vinos, su servicio y su ubicación. Mientras tanto, a seguir trabajando e innovando!
 
Restaurante ABaC:
Avinguda Tibidabo 1
08022 Barcelona
info@abacbarcelona.com
 
Precio: 190€ por persona (vino incluído)
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Nuestras 12 campanadas de Barcelona del 2013.

 
Una campanada es algo sonoro, sorprendente si no te lo esperas y sobretodo, que todos vivimos y disfrutamos de ellas a final de año, TODOS! De esto se trata este post, de realizar una declaración de intenciones de los mejores sitios a los que hemos estado este año 2013 y sobretodo, QUE SEAN AL ALCANCE DE TODOS LOS BOLSILLOS.
 
Así que hoy pasamos de estrellas michelín, de las cuales ya te esperas oír campanas, y nombraremos nuestros restaurantes favoritos y asequibles para todos los bolsillos.
 
E aquí los restaurantes que nos han metido un campanazo en los morros durante este 2013:
 
1. Mosquito
Por su encanto, sus mochis y sus cervezas artesanas! (https://www.facebook.com/mosquitotapas?ref=ts&fref=ts)
 
2. Can Sisa – Bar Brutal
Me saqué el sombrero con su bocatita de salchichas, su mortadela con alcachofas y sus vinos de la terra. (https://www.facebook.com/CanCisaBarBrutal?fref=ts)
 
3. Bodega Sepúlveda
Qué postres tienen! Y no os olvidéis de tomar la Tonyina picant. (https://www.facebook.com/pages/Bodega-Sep%C3%BAlveda/147694671945862?fref=ts)
 
4. Casa Palet 1920
De las mejores hamburguesas al plato que he tomado este 2013. Bravo Palet! (https://www.facebook.com/pages/Casa-Palet/177252912302834?fref=ts)
 
5. NOW. Not only wine
Sigo loco con su botifarra perol. No perdáis la oportunidad de compartir un buen vino y tomaros un ginto en su «terrace». (https://www.facebook.com/pages/NOW-Not-Only-Wine/428739823881471?fref=ts)
 
6. Fabrica Moritz
Mola mucho su entorno y ambiente. (https://www.facebook.com/MoritzBarcelona?fref=ts)
 
7. Leggs by Paco Perez
Otro gran local, con un par de huevos! (https://www.facebook.com/LEGGSBCN?fref=ts)
 
8. La Pepita
Gran servicio y mejores platillos. Muy rico! (https://www.facebook.com/pages/LA-PEPITA/197550916950109?fref=ts)
 
9. La Cuina d’en Garriga
 
10. Bar Cañete
Otro sitio con muy gran materia prima. Me encanta que puedas ver como cocinan! (https://www.facebook.com/pages/Bar-Ca%C3%B1ete/119057114778601?fref=ts)
 
11. Paco Meralgo
Un clásico de la «faran» de Barcelona. Fan de la flor de mozzarela. (https://www.facebook.com/pages/Paco-Meralgo/110023802402743?fref=ts)
 
12. Mitja Vida
Bar de bermut. Mejillones con chips, no lo olvidéis. (https://www.facebook.com/pages/Mitja-Vida/398623866883363?fref=ts)
 
 
¿LOS HABÉIS PROBADO? ¿QUÉ OS PARECIERON?
 
 
 
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Dos Palillos, una nueva estrella michelin en Barcelona.

El pasado 4 de Diciembre nos fuimos de cena al Restaurante Dos Palillos que está de celebración puesto que a finales de Noviembre le otorgaron de su primera estrella michelin. Nos adentramos a la Barcelona cool, Macba, Tallers, monopatines y tatuajes… Dos Palillos se encuentra en el Soho de Barcelona y casi que pasas de largo 3 veces antes de encontrar el restaurante ya que casi no se aprecia desde la calle. El restaurante es pequeño, con una larga barra en la entrada y un salón con una enorme mesa en forma de U dónde en medio tienes la cocina. Es una gozada ver como cocinan absolutamente todo delante tuyo.
 
El restaurante ofrece la opción reserva ligada a dos menús degustación, con un pequeño «feo» y es que te hacen realizar una paga y señal a modo de confirmación de la reserva, cosa que se entiende debido a las características del salón y entiendo que quieran optimizar las «mesas». Nosotros elegimos el menú dos palillos, muy completo. El menú festival tiene 2/3 tapas más. Por otro lado, también se puede comer en la barra, por un precio mucho mas asequible que los de los menús degustación, pero probando menos materia prima y previa cola infernal.
Como se observa en la carta, el restaurante no es propiamente japonés, y se nota en la carta donde el maki, te lo encuentras de postre y poco más. En su página web se informa que la oferta gastronómica es de extremo oriente (japón, thailand, vientan…), y si que es cierto que se centran en comida de estilo japonés, pero que ofrecen los conocimientos gastronómicos que van adquiriendo de otros países. Se nota por la pluriculturidad de sus cocineros, y la influencia de ellos en los platos que ellos personalmente te ofrecen.
 
Y vayamos al tema…
 
Empezamos la cena con un chupito de cocktail de sake y lichi, unas verduras agridulces muy fescas y aromáticas y unas cortezas crujientes de pollo, una especie de wrap de pollo frito con sabor suave a morro frito. Wrapped por una hoja, como se puede apreciar en la foto. Posteriormente, nos sirvieron una especie de foie de crudo de rape con una seta japonesa pochada. Primer plato exótico exótico, y de nota.
Después de esto nos sacaron una serie de 4 tapas de crudos. El primero, una ensalada de crudos de mar. Un mix de algas frescas y moluscos. Muy muy fresco. Luego un sashimi de salmonete y un maki de su propia piel frita. Nos resultó muy curioso el sabor que tiene la piel del salmonete, casi como si fuese la carne. En tercer lugar no podia faltar la ostra. Un michelín sin ostra no es michelín. Y para acabar con la tongada de crudos, el que más me gustó, el sashimi de calamar. De los mejores que he probado. Tiernísimo!
Langosteamos ahora con dos tapas calientes: langostino cocido con setas japonesas y algas y dumplings de langostinos al vapor. Materia prima excelente, punto de calor perfecto en boca (como odio que me hierva la boca con un dumpling acabado de sacar del vapor) y sabor exquisito.
 
Ya en los platos «principales», entre comillas porque no debemos olvidar que estamos en un restaurante de «tapas» japonesas, nos encontramos con la nipon burger, el sushi dinamico y la panceta a la cantonesa. La nipon burger me pareció excelente como minihamburguesa, carne súper jugosa y de muy buen gusto. Quizá eché de menos la parte nipon. La panceta cantonesa, también de nivel. Pero tengo que decir que no soy muy amante de la panceta, asi que ni a la cantonesa. Bien, buena materia prima, pero no supe apreciarla. Por último, comentar que el sushi dinamico me pareció una idea brillante. Es un plato en el que te traen sashimi de toro, dos tipos de alga y 4 o 5 toppings, y consiste en «feel free»: junta, mezcla o come solo…haz lo que quieras. Genial.
Ya por último los postres, helado de lichi con fresa y citricos. Dulce y fresco. Después de la pancetita, apetecía un poco de dulce. El maki-mochi de fresa bueno bueno. Quizá un poquito demasiado de pasta, lo que casi no dejaba apreciar la fresa, pero bien encontrado el concepto de maki-mochi. (PD: Como los mochis del Mosquito (en breve crítica) nada!). Y por último último no podía faltar el chocolate, ningyoyaki de chocolate, o lo que es lo mismo, bollito en forma de bunyolet relleno de chocolate fundido. Explosión de chocolate en boca. Lo recordaba de la ultima (mi primera vez) en el Dos Palillos, y si sigue en carta, es que es garantía de que funciona.
En conclusión, una buena cena y una michelin merecida. Poca crítica durante la cena, pero mucha comparación con el último sitio «exquisito» dónde habíamos estado, Espai Kru. Que desde nuestro humilde morro exquisito, Espai Kru le pasa un poco la mano por el morro a Dos Palillos. Aún así, recuerdo, gran cena y merecida estrella.
DOS PALILLOS:
Carrer d’Elisabets, 9
08001 Barcelona.
 
Precio: 120 euros por persona (Maridaje incluido en el precio)
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Espai Kru by Rias de Galicia

El pasado miércoles 30 de Octubre visitamos Espai Kru, espacio que nos encontramos en la planta de arriba del Restaurante Rías de Galicia. La historia de este Espai Kru es más que curiosa, una muestra de cómo evolucionar y reactivar un negocio. Ante la crisis actual y la caída catastrófica del consumo, los hermanos Iglesias tenían dos opciones: o bajar los precios de su “marisquería” o reinventarse, y eligieron esta segunda opción. Espai Kru ofrece un concepto de marisquería en crudo, que gracias a la normalización de comer crudo gracias al boom de la comida japonesa, llevan un tiempo con plena ocupación en sus mesas.
Nuestra velada empezó con un par de copas de vino blanco en la barra, y eso nos llevó a ir de Verdejitos toda la noche. Ante la carta, seguí el consejo que me habían dado mi hermano y un par de amigos mas. Dejaros aconsejar. Espai Kru es garantía de producto 100% calidad, y que cambian y elaboran su carta según la temporada, así que preferimos hacer una “comida a ciegas”, sin saber lo que nos iban a servir.
 
La cena empezó con unas anchoas con base de pimiento y crema de manchego sublimes. El tema empezaba fuerte! Detrás de las anchoas, unas ostras con miso y huevas de salmón (estilo japonés) y otras con ceviche y cítricos que nos metieron directamente la sensación en el cuerpo de “ostias, qué bien vamos a comer hoy”.
La cena iba de crudos, langostino con ceviche y una navajadeliciosa con un jugo que aún intento resolver a qué me recordaba. Ambos jugos que acompañaban eran deliciosos, y la camarera nos invitó a beber directamente del “plato” al haber acabado con el langostino. Un poco atípico, pero muy muy interesante.
Vamos a seguir en krudo. A por los sashimis! Primero corte de calamar con erizo de mar. Personalmente, el sashimi de calamar siempre me ha parecido arriesgado, tiene un corte difícil y una textura en boca que puede resultar desagradable si la carne esta dura. Esta vez, otra historia, carne tierna sin perder la textura del calamar y un sabor a mar brutal. El segundo fue un sashimi de dorada con ceviche. Y el tercero un sashimi de toro. El toro es una carne muy similar al atún pero mas grasa, y sabrosa. Espectacular.
Nos quedaban por llegar los platos estrella. El visualmente mas espectacular fue el Salmonete con ceviche. El plato consistía en un sashimi de la pieza XL de salmonete con ceviche y cítricos. Si alguna vez visitáis el restaurante, no perdáis la oportunidad de pedir el salmonete.
Ya entrando a los platos principales, tártars. Tártar de ternera Kru y de Toro. La ternera Kru era un waygu super sabrosa, y la ejecución del tártar excelente con el justo de picante, de huevo etc,etc… El de toro mas de lo mismo, una pasada!
 
Ya por último, el único no Kru de la noche: Rodaballo frito. Otro plato que no podéis dejar de pedir si visitáis Espai Kru. Todo buenísimo, pero ojo a la casuística: estaba mas buena la espina frita (toda comestible) que la carne del pescado frito. La mostaza cremosa con la que podías mojar el pescado y las especies marroquíes estaban también a la altura del plato. Plato perfecto!
No teníamos hambre para mas, y nos habían recomendado tomarnos un gintónic en Espai Kru. Creo que fue una buena elección “pasar del postre”. Tiene un gran surtido de ginebras, yo personalmente elegí una ginebra destilada en Catalunya que no había tomado nunca: Port of Dragons que me mezclaron con una tónica de la cual no recuerdo el nombre, pero el barman me comentó que era italiana. Si alguien me puede ayudar.. Conclusión, una copa fresca y ligera.
 
En fin, una gran velada, y muy poca crítica. Lo único, que el espacio en sala podría tener un poquito mas de calidez, de aire “especial”.
 
ESPAI KRU
Dirección
C/ Lleida, 7, 08004 Barcelona
Horarios
Lunes – Domingo
13.00 – 16.00 h
20:00 -23:30 h
Teléfono:
93 424 81 52
 


Precio: 95 euros por persona (copa incluída).



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Can Cisa – Bar Brutal. Max y Stefano Cipriani.

El pasado sábado 21 de setiembre fuimos a descubrir la nueva perla de los bares de tapas en Barcelona, Can Cisa – Bar Brutal. Tirando del “savoire faire” demostrado con el Xemei, los hermanos Cipriani, Max y Stefano, se han aventurado en el tapeo con el Bar Brutal. Ya de entrada, el servicio es muy Xemei, look desenfadado, servicio extrovertido y, como no, la carta en un pedazo de papel. Todo clavadito al italiano-veneciano de Poble Sec-Montjuïc.
 
Éramos 10 en la mesa, lo que nos complicaba un poco el ponernos de acuerdo para unas tapas, aunque nos generaba la posibilidad de probarlo casi todo. En mi caso las tapas que me llamaron mas la atención fueron el Foie, el tártar de buey, la burrata Mar, las alcachofas con mortadela, calamar plancha y el bocadillo de salchichas país.
 
El Foie era especial. Atípico, una especie de mouse con sabor a Foie que dejaba muy buen gusto en la boca, acabado con un toque de almendra laminada por encima, y acompañado con la clásica tostadita para untar.
 
También acompañado de tostada para untar venia el tártar de buey. Un clásico. Probablemente, el mas clásico de toda la carta. La carne deliciosa, acompañada con un toque de crema dulce de mostaza.
 
La alcachofa con mortadela también estaba buenísima. Una alcachofa que en la carta ponía que era “brasa”, pero que parecía confitada y avinagrada. Acompañada de una mortadela italiana excelente. Como notamos la influencia italiana de estos hermanos en esta tapa.
También con el afán de imponer un poco de estilo italiano a la carta, tienen la sección de burratas. 3 tipos, completamente distintas. Nosotros probamos la burrata mar, acompañada con huevas y salmón ahumado.  Excelente calidad del queso y en general del plato.
El calamar plancha con crema de calabaza es un plato que yo ya había tomado en Xemei, y tengo que decir que exquisito como siempre. Para alguno de mis acompañantes fue su mejor plato.
Ya por último compartimos el bocadillo de salchichas país. Una tapa que no es tapa. Queso, mostaza y la clásica salchicha país. Plato totalmente de bareto, pero para mi gusto, i seguramente para el de muchos, simplemente BRUTAL.
Ya acabando, solo comentar que los vinos todos son orgánicos. Sin añadidos ni compuestos químicos en viña. Especiales y económicos, al menos los 2 que probamos. La cuenta un placer que no llegó a 20 euros por cabeza y el único defectillo es que no tienen mas postres que fruta fresca. La Hoffman cae cerca para tomar un postrecillo…
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Sant Pau de Sant Pol de Mar. Carme Ruscalleda.

El pasado miércoles 18 de setiembre fuimos de visita a Sant Pol de Mar a degustar el archiconocido Restaurante Sant Pau, de Carme Ruscalleda. Para quien no lo conozca, Carme Ruscalleda, pertenece al club de las 3 estrellas Michelin, que en España solo poseen Arzak, Berasategui y los hermanos Roca.
Nosotros fuimos directamente a por la cena, pero Sant Pol parece un pueblo muy Mediterráneo y muy propenso a realizar un paseo pre-cena para ir abriendo el estómago. Yo lo recomiendo, la cena será larga, apta para estómagos vacíos. De este modo, llegamos a Sant Pol, en coche y directos al restaurante. Te percatas rápidamente que has llegado ya que hay un aparcacoches en la puerta que te indica en que lado de la pared del parking abierto tienes que dejar el coche, todo muy familiar, muy catalán esto de dejar el coche en la era, arrimando a la pared para que el siguiente que llegue pueda aparcar también. Mucho estilo.
 
Una vez dentro, el local es maravilloso. Imagino que era una antigua casa típica del Maresme, en primera línea de mar y con metros y metros de casa por explorar. La transformación de casa a restaurante es exquisita, un comedor de ventanal enorme con vistas al jardín en tonos crema, vino y morados. No se porqué pero me pegan mucho con Carme Ruscalleda.
El servicio empezó ofreciéndonos una copa de cava, una edición especial realizada para el 20 aniversario del restaurante, el CR20 y un aperitivo compuesto de una croqueta de arroz y setas, un milhojas de crema de bacalao y como un creo que atún marinado.  Empezábamos bien. Ya para acabar el aperitivo, un salmorejo de melocotón y la típica “Coca de Verema” estilo Sant Pau. Una delicia. Íbamos a por lo bueno, los platos principales.
 
El bogavante con espuma de leche de tigre fue algo espectacular, a mi paladar, el mejor plato de la noche. Siento una gran admiración por esta crema de origen sudamericano y su aromo cítrico. Ligaba a la perfección con el bogavante.
 
El canelón de langostinos y verduras fue el plato mas “nouvelle cuisine” de la cena. La pasta del canelón era de agua de mar, dándo una imagen transparente para que pudieras observar el interior del canelón y un sabor muy marítimo.
Las colas de gambas sobre tostada de mar, la clara demostración de la gran calidad del restaurante. Gamba deliciosa, fresca y que solo con la vista ya apetecía comer.
 
Desconocíamos los lloritos, un pez típico de Baleares, que nos fueron servidos fritos, sobre una base de alcaparra, oliva y vermut. A mi no me entusiasmó especialmente, pero, cosa de gustos supongo.
                                           
 
De segundo nos dejaron a elegir entre Pluma Ibérica, Pato y un Rape. Yo personalmente me decanté por la carne, ya que habíamos estado tomando pescado toda la primera parte de la cena. La pluma ibérica excelente. Tierna, sabrosa…en fin, de esperar.
 
Pasábamos a los postres con una degustación del queso del mes de Setiembre. Un queso de leche de cabra que nos lo sirvieron de 3 modos distintos, solo, mezclado con mermelada y hiervas y con un milhojas y mermelada.
Luego nos sirvieron unos higos con licor de arroz, también deliciosos y una crema de cítricos con naranja crujiente.
Ya por último, el Chocolate. Una mezcla de diferentes texturas de chocolate, con frutas y peta-zetas, un clásico de Ruscalleda. Otro 10.
Los cafés y los mil petit-fours que nos sirvieron nos los tomamos en el jardín, súper acogedor y con vistas a la cocina. Casi no pudimos con todos los petit fours que nos sirvieron.
A mi humilde opinión, Carme Ruscalleda intenta realizar una cocina con producto típico mediterráneo que recuerdes por su gusto y sabor en el paladar. Se deja de ostias de «esferificaciones» y cosas mas modernas, para optar por cautivarnos desde la boca y la humildad. Dicha humildad queda plasmada cuando a mitad de la cena la ves pasearse por el comedor preguntando que tal la cena y comentando la jugada con las mesas. A mi, simplemente me encantó Sant Pau de Sant Pol.
 
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