Lluerna: Sin duda, calidad precio de las mejores de Catalunya

Que ganas teníamos de probar el Restaurant Lluerna de Victor Quintillà en Santa Coloma de Gramanet. Que no nos engañe la ubicación del Restaurant, está tocando a Barcelona y disponen de colaboración con un párking que está al lado.

Teníamos muchas ganas de probarlos puesto que había llegado a nuestros oídos que era una Estrella Michelín con menú de mediodía (que aún tenemos pendiente) y que la relación calidad-precio era más que excelente.

El objetivo de la cocina de Quintillà es claro: ofrecer producto de proximidad de alta calidad a un precio competitivo. Eso, junto con su toque de magia.

Empezamos con el clásico mojito sólido y los aperitivos diversos y divertidos antes de empezar con los entrantes.

‘’Ajo blanco’’ de codium i bonítol
Ou cuit a baixa temperatura amb múrgoles

 

Ambos entrantes nos parecieron espectaculares. El Ajoblanco fresco y ligero, pero sabroso a la vez con el bonito y sus encurtidos. Las múrgoles con huevo, simplemente espectaculares.

Como platos principales comimos lo siguiente:

Arroz negro y calamar
Pescado del dia con verduritas (Corvina)
Pato a la naranja

 

Mucha calidad en el producto de los 3 platos principales. Ni un fallo, cocciones perfectas, sabores deliciosos. Equilibrado y completo.

Acabamos con 2 postres, un primero de queso cremoso de cabra con cítricos del cual no hicimos ni foto de lo rápido que nos lo comimos y un segundo postre de chocolate:

Ganache de xocolata, maduixes i remolatxa

Curiosa combinacion de sabores para un resultado muy expléndido.

 

Restaurant Lluerna:

Avinguda Pallaresa 104

08921 Santa Coloma de Gramenet

Barcelona

T 933 910 820

reserves@lluernarestaurant.com

 

Precio por persona del Menú Presentació: 62 euros.

Carta de vinos excelente a precios razonables.

Tickets: Otra noche de magia y placer

De nuestra tercera visita al Tickets solo puedo concluir de siguiente modo: Placer!

Tickets está orientado a pasar un buen rato, enfocado a que el comensal se siente en su silla y disfrute del espectáculo como si de una función se tratase. Un circo o un parque de atracciones, subidas y bajadas, una fiesta en el paladar.

El menú que nos plantean está enfocado como un abundante tapeo. Una lluvia de bocados mágicos que van desde los productos nacionales más típicos como son el jamón o el pulpo, pasando por excentricidades culinarias como unos mejillones con salsa café París o el ya clásico viaje nórdico.

No merece la pena describir mucho los bocados, simplemente recomendamos que visitéis Tickets cuanto antes!

Bocadillo de jamón y panchetta

 

Airbags de queso

 

Airbaguette de Rubia Gallega

 

Viaje nórdico

 

Ostra tickets

 

Atadito de buey de mar

 

Canapé de anguila

 

Mejillones café Paris

 

Pulpo crujiente
Pulpo crujiente
Cochinillo pekin

 

Tortilla alaska

 

Cheesecake Tickets

 

Chocolate y coco

 

Precio por comensal aproximado: 100 euros

Para ver todas las fotos de la cena: https://flic.kr/s/aHskqhFkjg

Asador Etxebarri: un estrellado humilde y familiar en Guipúzcoa

 
En el espectacular valle de Axpe (Guipúzcoa), entre bosques, vacas y pueblecitos encantadores, encontramos brillando una estrella Michelín. Estrellado en forma de Asador, Etxebarri elige excelentemente y cuida el producto de Guipuzcoa y lo sirve en su máxima expresión, asado, en un menú muy completo. La sala consta de 10 mesas en un salón muy acogedor, y el servicio es muy familiar, profesional y agradable. Algo a destacar que nos sorprendió fue la gran cantidad de extranjeros que había comiendo en Etxebarri un día entre semana. No es un restaurante que se encuentre ni dentro, ni cerca de una gran ciudad, pero, por lo contrario, éramos los únicos que sirvieron en español. Por un lado pensamos: “normal, la estrella Michelín”, pero por el otro, en comparación con otros restaurantes galardonados de Guipuzcoa que visitamos aquellos días, quizá Extebarri es el que más comensales no españoles nos encontramos. De todos modos, bien merecido, alegra ver gente que trabaja bien y que esto se les recompense en premios, reconocimientos y comensales internacionales.
El menú empezaba con unos entrantes en forma de anchoa de Cantabria, tomate con gelatina de aceite, croqueta a la brasa y cracker. Las anchoas y el tomate brillaban pos su calidad y sabor intenso, a lo que tiene que saber un tomate y una anchoa. La croqueta era especial, fue el primer guiño a que nos fuéramos haciendo a la idea de que íbamos a comer en un Asador. Croqueta de pollo asada a la brasa. A diferencia de frita, en la que el aceite puede comerse el gusto del interior de la croqueta, asada potenciaba el sabor del pollo. Ya por ultimo en los entrantes, el cracker con sabor a micuit de foie y setas. Empezábamos bien.


Anchoa del Cantábrico
Tomate con gelatina de aceite de oliva
Croqueta asada
Cracker con foie
Seguimos con los mariscos a la brasa. Ostra, gamba, espardeña y chipirón a la brasa. De lo mejorcito del mar en pleno valle de Axpe, y cocinado del modo más común a la hora de cocinar una carne. La ostra a la brasa iba acompañada de espinaca, y su textura y sabor cambia radicalmente en comparación a cuando nos la comemos cruda. De textura mas parecida a la del mejillón hervido y con un sabor menos potente a mar, pero con matices a brasa que le daban un gusto especial. Las gambas de Palamós fueron brutales. Enormes, sabrosas, cocinadas de un modo excelente y encima, nos dieron 2 por cabeza! Un gustazo, de las mejores gambas (y a la brasa!) que hemos probado jamás. La espardeña y el chipirón también fueron excepcionales. Producto fresco y de primera. La espardeña iba acompañada de unas alubias, y el chipirón era encebollao y en su tinta.

Ostra asada
Gamba asada
Espardenya
Chipirón asado

 

Para acabar con los frutos del mar, nos faltaba un buen pescado a la brasa. Atún a la brasa. Sencillo y sin mas complicaciones que un poco de aceite y de reducción de tomate. Espectacular!

Atún a la brasa

 

Continuábamos con unos hongos con escalibada a la brasa. La mezcla del corte gordo de cep con la escalibada nos pareció muy interesante y sabrosa, y muy bien ligada en el menú, separando con un sabor suave y ligero los mariscos de la carne que estaba por venir.

Berenjena y ceps
Apoteósico chuletón de carne de vaca. De estos platos que no necesitan mucha descripción, de estos que se comen con los ojos, y en lo que te das cuenta de cuando comes carne de verdad y cuando no.

Txuletón a la brasa

 

Los postres, como no podían ser menos, también fueron especiales. Su particular tarta de manzana, compuesta de media manzana confitada y hojaldre con crema estaba espectacular, pero el “highlight” sin duda fue el flan de queso. Indescriptible, sin palabras, se nos quedó una cara que incluso nos ofrecieron repetir, y obviamente, repetimos.

Tarta de manzana
Flan de queso

 

Asador Etxebarri
Plaza de San Juan, 1 
48291 Atxondo, Bizkaia
(+34) 946 58 30 42
info@asadoretxebarri.com
GPS: 43.11555, -2.59923
 
Precio: 125€ por persona
 
 
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Restaurante Elkano (Getaria, Guipúzcoa): Pescado del que no rechazan ni los niños!

 
Ya nos habían calentado las orejas con que había un asador en Guetaria (cerca de Zarautz) que era fenomenal, pero toda buena crítica se queda corta después de probar el Restaurante Elkano. No es un restaurante sofisticado, ni glamouroso, ni pretende ser lo que no es. Es un asador en el que antes de entrar pasas por delante las brasas y el cocinero te saluda, todo naturalidad. Es un restaurante en el que el primer comentario que oyes proviene de un extranjero que le dice al “maitre” que ayer había estado en el restaurante Arzak y se preguntaba porqué éste tenía 3 estrellas Michelin y Elkano ninguna. Lo mejor, la respuesta del maitre: “Las estrellas están en el cielo, y nosotros cocinamos pescado en la tierra”. No es cocina innovación. Simplemente materia prima y sublime ejecución. Sin duda, el mejor rodaballo que hemos probado nunca. Ah, y no olvidéis los postres.
 
Nos lanzamos a picotear unas medias raciones y luego a tomar ese rodaballo del que tanto nos habían hablado. De entrantes tomamos el micuit de foie con mermelada de manzana, “cocotxas” en 3 texturas y txipirón encebollao. El micuit de foie nos pareció espectacular, ración consistente y buena calidad. No obstante, el txipirón y las “cocotxas” eran insuperables. Ambos con el aroma de brasa y un sabor brutal. Las “cocotxas” no las habíamos probado nunca y la verdad es que es un corte del pescado muy tierno. Nos las sirvieron en 3 texturas, una plancha, otra rebozada y la última en salsa verde. El txipirón encebollao se salió. Nunca habíamos tomado un chipirón cocido a leña, y le cambia incluso el color. La cebolla que lo acompañaba también era fuera de serie. Delicioso.
 
 
 
 
 
El tan esperado Rodaballo a la brasa. Nos habían dicho y habíamos leído que era el mejor rodaballo de España, pero no nos lo acabábamos de creer. La verdad es que el arte de cocinar pescado, o lo tienes o no lo tienes. Obviamente es infinitamente más difícil cocinar un pescado al horno con sus verduritas y demás, que frito o a la brasa. Pero el riesgo de que el pescado te quede soso e insaboro, o duro, es mucho mas elevado a la brasa que al horno con sus cositas. Sin engañar a nadie, el rodaballo de Elkano es el más delicioso que hemos tomado nunca. Tierno, con su propio juguito post cocción…en fin, una pasada.
 
 
 
 
De postres. Habíamos leído sobre el helado de queso, no nos lo podíamos dejar pasar. Por otro lado, nos llamó la atención el couland que se había pedido el vecino extranjero amigo de Arzak 20 minutos antes, y de carta también nos pareció interesante la torrija.
 
El helado de queso nos lo sirvieron a la temperatura perfecta. Aquél punto de helado en que no queda ni frío ni blando. Sabor increíble, como si estuvieras tomando la clásica tarda de queso de Guipúzcoa, y el puntazo final es que la ración es considerablemente grande.
 
 
 
El couland y la torrijano estaban a otra liga muy distinta al helado. Temperaturas y texturas excelentes. Quizá son postres más conservadores, pero creemos que a veces tiene más valor no arriesgar tanto en postres “locos” y asegurar el tiro haciendo a la perfección un couland, una tarta o cualquier otro postre más convencional.
 
 
 
Podríamos concluir la crítica al restaurante Elkano siguiendo el argumento expuesto en los postres. Muchas veces, para triunfar no hace falta ser un genio, ni un artista. Simplemente trabajar mucho y persistir en aquello que sabes hacer bien, día a día, año a año. Y creo que esta es la clave del éxito del bocaoreja del restaurante Elkano, un éxito en el que no le hacen falta estrellas Michelín para tener el restaurante lleno de extranjeros buscando los mejores restaurantes de Guipúzcoa. Muy recomendable! 
 
Restaurante Elkano
Herrerieta Kalea, 2, 20808, Getaria, Guipúzcoa
Telf: 943149924
 
Precio por persona: 80 euros (Vino incluído)




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Dos Cielos: Un cielo al que fácilmente le cabría otra estrella.

Ayer tocamos el cielo. Casi de manera literal. Situado en el piso 24 del Hotel Me by Meliá de Barcelona se encuentra situado el restaurante de los Hermanos Torres, el Dos Cielos. Sergi y Javier Torres ya hace años que trabajan juntos en Dos Cielos, pero su currículo anterior ya brillaba por separado. Uno, jefe de cocina de Can Fabes (Sant Celoni), el otro, brillando en los mejores restaurantes de París. La joint venture familiar que estos dos hermanos han creado en Barcelona tenía que salir bien por narices. Y como era de esperar, con trabajo y esfuerzo hasta salen por televisión ahora…dos fenómenos.
 
La velada empieza siempre por la cocina en Dos Cielos. Era la segunda vez que visitábamos el restaurante, y en ambas ocasiones hemos entrado por la cocina. Detalle muy auténtico y que todo comensal siempre agradece. Todo impecable, equipo de trabajo a toque de corneta y los Hermanos Torres que liderando el equipo, se permiten el lujo de parar un momento para estrecharte la mano y desearte que disfrutes de la experiencia. El servicio, nos mostró el comedor y nos ubicó en nuestra mesa situada en la terraza. Unas vistas y una atmósfera espectacular nos acompañaron durante toda la cena.
La cena fue propia y a la altura de la estrella Michelin que poseen. De hecho, uno de los temas que comentamos durante la cena es que, en lo que a comida se refiere, quizás merecen más que una sola estrella. Nos recordó bastante a ABaC, y recordemos que en nuestro última visita allí (link ABaC) discutíamos si las dos estrellas que tienen podrían ser tres. Existe una diferencia importante entre ambos, y creemos que los señores de Michelin le dan mucha importancia: la ubicación y las instalaciones. ABaC en sí es un hotel, de superlujo, y situado en Sant Gervasi. Por lo contrario, Dos Cielos está dentro de un hotel ubicado casi tocando al Forum. No tenemos dudas de que aquella zona acabará explotando y este restaurante liderará dicha explosión, pero hasta el momento están limitados a una estrella Michelin.
 
Entremos a lo importante, no dudamos ni un segundo en qué teníamos que tomar. En este tipo de restaurantes te tienes que meter de lleno al menú degustación. Previo a elegir eso, para acabarnos de convencer, nos sacaron dos aperitivos. Primer aperitivo, símil de tomate de la huerta, pero confitado y rellendo de un pescado macerado similar a una sardina, la arena del tiesto también comestible era maíz tostado con malta. El segundo aperitivo eran unos snacks de un símil de batata brasileña con un cremoso interior de gusto parecido al wasabi pero sin la vuelta picante de éste.
El menú consistió en 7 platos y 2 postres. Para empezar, consomé de ave, almendras de leche y cecina y a continuación granizado de tomate, olivas y ahumados de río. Ambos platos muy contemporáneos. Clara muestra de cocina moderna. El consomé en forma de gelatina, y en segundo lugar la sopa de tomate y aceite de oliva granizada. En paralelo a esto, un mundo de pequeños detalles. Las almendras de leche eran espectaculares, una fina capa de leche recubriendo una almendra fresca, los ahumados de río del granizado tenían mil sabores…en fin, empezábamos con fuerza la cena.
 
A continuación nos sirvieron una ensalada fría de garbanzos verdes con humus. Los garbanzos verdes son totalmente atípicos, no los dejan madurar por eso ese color, y el humus tenía un sabor cítrico, a lima. Combinación perfecta. Después de este nos sacaron una crema de ajonegro de las pedroñeras. El ajonegro es el resultado de tener el ajo durante 40 días a 40 grados, éste fermenta y pierde todos los componentes picantes y duros de este producto. El resultado, una crema con unas especies y aromas florales deliciosa.
Ya habíamos acabado con los “starters”, íbamos camino a lo bueno. Carabinero a la plancha, en su jugo y con cilantro. Este plato tiene un ritual para comérselo. Al venir de comer el ajonegro, había un suave regusto que se mantenía en nuestras bocas, por este motivo (y como está todo pensado) nos indicaron que antes de empezar con el carabinero, debíamos comernos una bolita verde que acompañaba el plato. Esta composición verde tenia un efecto limpieza de sabores en boca que permitía poder volver a empezar. Nos comimos el carabinero como si fuera el primer plato del menú. Excelente.
 
Y ya solamente nos quedaban dos platos. Pescado y carne. El pescado fue un Santpere meunière con unas perlas de almendra. El Santpere es un pescado blanco suave, similar de gusto al lenguado que estaba perfectamente elaborado. Por último tomamos una espaldita de cabrito que como no podía ser menos, estaba súper tierna y jugosa. No podía haber mejor manera de acabar con la cena.
Los postres: pre-postre salvaje y postre principal con inspiración a copazo. El pre-postre era un postre basado en los frutos rojos silvestres. Bizcocho de frutos rojos desmenuzado que hacía de base terránea para acompañar un sorbete delicioso de frambuesa y los frutos silvestres. Muy original. Por último, el postre por excelencia Gin-Tonic. Mezcla elaborada de mil maneras de los componentes que lleva el copazo. Gelatina de tónica, sorbete de lima, bizcocho de ginebra con azúcar, acompañado de un baso de tónica con cardamomo y pepino. Curioso modo de tomarse el digestivo. La verdad es que nos pareció súper original. Un 10!


En definitiva, la experiencia es más que recomendable. No hace falta ponerles más méritos de los que ya les hemos echado. Nuestra opinión es que como sigan trabajando así Dos Cielos pronto tendrá la segunda estrella Michelin.
 
Dos Cielos
Carrer Pere IV, 272-286 
08005 Barcelona
www.doscielos.com
 
Precio por persona 130 euros (vino incluído)

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Tickets: La vida tapa i la tapa atípica por los hermanos Adrià e Iglesias

El pasado jueves fuimos a cenar al Tickets Bar, de los hermanos Adrià e Iglesisas. La dificultad para conseguir mesa lo hace un restaurante atractivo e inaccesible, y una vez te encuentras delante, en la esquina de Paral·lel con la calle Tamarit de Barcelona lo observas de reojo con mucho respeto. Mesas llenas, turistas, y mucho, mucho servicio. Llega la hora de entrar a cenar, te acercas a la puerta, y antes de entrar dos recepcionistas te preguntan si tienes reserva, si no es así, hoy no podrás disfrutar del espectáculo. El restaurante es vivo, iluminado, raro y divertido. Esquinas decoradas a todo lujo, tomates colgados del techo, gatos dorados chinos de brazo móvil, gente de gala, otros de chándal y camareros vestidos de domadores de leones. Y por allí paseándose Albert Adrià, quién controla todo el espectáculo y ejerce de león protagonista del circo. Es entrar allí y no sabes cómo, pero el respeto y la sensación de inaccesibilidad se han quedado en la puerta, ahora dentro, solo hay jaleo, servicio alborotado y música de fondo a ritmo de Estopa o Antonio Flores.
 
Es en aquél momento en el cual me dí cuenta del porqué del “boom” tickets. Por su diferencia con todos los demás restaurantes estrella. Sabes que cenarás como nunca, en un entorno informal, no clasista y apto para todo el mundo. Esta es la clave de su éxito, que Tickets es para todo el mundo. Aún así, creo que este hecho, sera el que limíte a sus estrellas Michelín. Motivos? por lo que más de una vez hemos comentado en este “Blog”: los repartidores de estrellas quieren ambiente selecto y un local agradable y tranquilo y, aparte, una comida excelente. Y Ticket tiene una comida exquisita, pero para todo lo demás, es lo contrario. Hasta el absurdo de que medio comedor se puso a cantar el cumpleaños feliz a una chica, todos animados y organizados por el servicio del propio restaurante. Increíble. Estamos convencidos de que su voluntad es ser así, saben que todo el mundo quiere ir al menos una vez a cenar al Tickets, porque son así, un restaurante distinto.
 
Es por esto que voy a dedicarles mi post del mismo modo en que me pareció su cena. Tratando de sorprender y de ser atípico, de ser comentado y criticado. Empezando a contar nuestra cena por el final. Con un matiz del inicio de la velada, y es que como siempre que vamos a estos sitios nos dejamos sorprender a la hora de que nos sirvan la comida. Casi ni abrimos la carta.
 
Acabamos la noche en el 41º, en el que ya habíamos estado, pero siempre que estés cerca de Tickets es una buena ocasión para ir a tomarte un cocktail y unos snacks. 41º también es poseedor de una estrella Michelín y mucho más accesible que Tickets. Para quién no lo sepa, 41º y Tickets comparten local y propietarios, es por eso que es un muy buen sitio para conocer un poco lo que hacen estos artistas contemporáneos, ya que comparten algunos de sus snacks entre ellos. El local es muy íntimo y moderno, todo lo contrario que Tickets. Sus cocktails son todos especiales y distintos a lo habitual. No hagáis la mítica de “un gin tonic con fever tree”…vais a conseguir que os odien. Dejaros recomendar y no tengáis miedo. Nosotros tomamos cocktails basados en: gin con agua de manzana, otro de ron con cerveza de jengibre, un bourbon con cafe y un gin con aspecto a pisco sour. Una pasada!
 
Los postres fueron lo que menos nos sorprendió, aunque estaban deliciosos. Creemos que tienen mucho rango de mejora en este aspecto, tienen el listón muy alto en la calidad de las tapas y para nuestro morro, los postres, aunque exquisitos, no son tan modernos como las tapas. El primero: cupcake de tiramisú, un show. Todo comestible, envoltorio del cupcake incluido. Después de este, un pastel tibio de turrón de jijona con helado de frambuesa. Una especie de couland tremendo, pero de turrón. Genial. Ya por ultimo el Kinder del Tickets, una especie de Kinder Bueno con base de neula, toffee saldo, y múltiples chocolates. Empalagoso si, pero sorprendente también.
Empezamos ahora con las tapas, una a una, bienvenidos al circo de la vida tapa. Primero nos llenaron la mesa con aperitivos. Tempura de cacauetes (by Bulli), mimético de calamar frito, mimético de cacahuetes y la pizza del Tickets. El concepto mimético significa “copia”, “simil”, “mimo”. Este concepto que a nosotros nos gusta tanto: comida que son una cosa, pero que parecen otra. El mimético de cacahuete en realidad eran galletas de miel y cacahuete en forma de cacahuete, aspecto 100% a cacahuete, sabor 100% galleta. La pizza era una base de hojaldre con sabor a albahaca y tomate, y dos toques de queso y crema de albahaca, y por ultimo, y el que más nos sorprendió, el mimético de calamar frito. Aspecto a calamar frito, pero sabor a galleta de arroz con sabor a azafrán y aroma a calamar. Volaron rápido de la caja.
Seguimos con las Oliva-S del Tickets y el Viaje Nórdico. Para nuestro gusto, las dos “mariconadas” más creativas y que más nos gustaron de toda la cena. Las Oliva-S eran de dos tipos distintos, gordal y verdial, para quién no es experto en olivas, una era la típica sevillana de sabor suave, y la otra, la típica oliva rota chafada que generalmente se mezcla con ajitos y pimientos, mucho más fuerte de gusto. Las Oliva-S Tickets existen desde la época en Bulli, y son muy muy especiales. Consisten en una membrana rellena de extracto de oliva. De 6 olivas convencionales nace una oliva Tickets. Cuidado con el hueso! El viaje nórdico consistía en una tostada montada de ternera ahumada con eneldo, especies y polvo de vinagre. Tele-transportación automática a Olso. Genial.
Tomamos seguidamente un par de “ensaladas”. La primera, ensalada de naranja “Lola”. Gajos especiados de naranja con jugo de aceituna gordal. Mucho sabor a especie, a nuestro parecer, plato con claro acento marroquí. La segunda, ensalada de tartar de cereza y atún. Fresca, suave, genial.
A continuación, a por los mariscos. Ostra bloody, navajas con escabeche de pollo, almejas al estilo chino, buey de mar en canelón de aguacate y una de chanquete. Los 5 productos del mar que nos sirvieron eran de una calidad tremenda. Tapas clasicas con toques contemporáneos. ¿O acaso es habitual mezclar una ostra con bloody mary? ¿Y una navaja con pollo? La ostra genial, enórme y súperfresca. De éstas que una vez tomas la primera, te tomarías media docena. Con las almejas al estilo chino, con algas y agridulce, también nos gustaron mucho por su calidad. Tubimos la misma sensación que con la ostra: We want more! La navaja con escabeche y el buey de mar fueron tapas mas atípicas por la mezcla de sabores, y el chanquete con huevo un clásico de la tapa del sur.
Y ya por último una ternera gallega a la brasa que habla por si sola. Os dejamos foto, para que juzguéis vosotros mismos. Carne excelente. Sinceramente, no me imaginaba que allí (no olvidemos que Tickets es un bar de tapas) tuvieran una carne de tanta calidad y tan bien cocinada.
En general y a modo de conclusión, es un “must” para todo el mundo. Sabemos que es difícil encontrar mesa, reservaros una ocasion especial para el próximo año, acceder a su web y cruzad los dedos que tengan mesa libre. Vale mucho mucho la pena, por la comida, por el ambiente, por todo. Es uno de éstos sitios que, al igual que pasó con el Bulli, el día que deje de existir podremos decir: “Yo estuve cenando en Tickets”.


Tickets Bar
Avinguda Paral·lel 164, Barcelona
reservas@ticketsbar.es
www.ticketsbar.es

Precio: 80 euros por persona
Copa en 41º: 15 euros de media

Vino: Venta las Vacas (DO Ribera del Duero) & Cervesa Inèdit

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Neichel: Bravo al señorío y la experiencia.

 
Esta vez nos apetecía tirar de un clásico, de elegancia, de señorío, de “retro”. Suelen ser restaurantes “valor seguro: comes bien, pagas bien”; y por supuesto, Neichel esta en la lista de “clásicos por excelencia” de Barcelona. Jean-Louis Neichel, tiene su restaurante situado en el barrio de Pedralbes, a pie del hotel AC Victoria Suites. El ex-cocinero del Bulli (antes de que fuera a parar a las manos de Ferran Adrià) lleva 33 años sirviendo clase y calidad en Barcelona, y esto lo pueden afirmar muy pocos. Sabíamos que, ante tal experiencia y veteranía, cenaríamos bien. Así fue, una cena de entrantes, primero, segundo y tercer plato, modo menú de boda, muy distinto a lo que vienen siendo los menús degustación de los restaurantes más modernos y contemporáneos y, la verdad, es que no nos faltó de nada. El local, ligeramente rococó, creo que es el gran valedor de la estrella michelín que dispone Neichel; tranquilo, amplio, elegante y situado en un buen barrio de Barcelona. Por clase, tradición y buena velada, un “bravo” (con acento francés) por el Restaurante Neichel.
 
Los entrantes, los 4 de golpe, fueron, una royale de foie gras y espejo de venado (ciervo),  sardina marinada con quinoa y gelatina de vermouth, steak tartar y crema de castaña y calabaza. Nada espectacular, pero todo de gran calidad. Quizá el mejor la crema de calabaza, suave, espumosa, con un primer sabor muy a calabaza y una vuelta a castaña. La royale y la sardina fueron curiosos entrantes, quizá los platos mas contemporáneos de lo que nos quedaba de cena, y para nosotros, el steak tartar normalito. Nada nuevo, eso sí, una delícia.
Como segundo entrante, nos sirvieron una ensalada de foie y setas salteadas. Sencillo, fresco y ligero. Foie micuit junto con unas setas recién salteadas. Genial mezcla de sabores y temperaturas. Nos gustó tanto el aspecto, que desapareció tan rápido de la mesa, que no hay ni foto.
 
De primero, rissotto de butifarra del perol de Ventalló, gamba, trompeta de la mort y parmesano. Un 10, sin ningún tipo de duda, el mejor plato de la noche. Fuerte de gusto, la mezcla de gamba, con butifarra, con el aroma de la trompeta de la mort tenía un compás perfecto. Delicioso!
El primero de los dos platos principales, pescadito. Lubina con merluza, pulpo y macarrón de calamar. Muy curioso el macarrón hervido con la tinta del calamar. Sabrossísimo. La materia prima excelente y todo perfecto.
Y para concluir los principales, un clásico de la comida hispana, cochinillo de Castilla confitado. Cítrico, compota de manzana y col lombarda a la canela. Apuesta segura. Tradicional y quizá aburrido, pero tierno y sabroso. Patata y boniato cocido, un cochinillo tierno y la compota perfecta.
Los postres Neichel raros. El clásico “pijama”: platazo con de todo. Mil tartas, helado, flotante de merengue, arroz con leche, en fin, una bomba para acabar el copioso menú.
Desde nuestro punto de vista, cena completa (quizá demasiado por el casi-empacho), y todo de una calidad exquisita. A nuestro parecer, es un restaurante de esos que sirven para cerrar negocios: servicio excelente, comidas de 4 horas, café, puro y copa. Y como las comidas de negocios nunca faltarán, Neichel podrá seguir sirviendo clase y calidad 33 años más.


Restaurante Neichel:
c/ Beltrán i Rózpide, nº 1-5
 08034 Barcelona
Tel. 93 203 84 08

 neichel@relaischateaux.com

Precio por persona: 80 euros

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Dos Palillos, una nueva estrella michelin en Barcelona.

El pasado 4 de Diciembre nos fuimos de cena al Restaurante Dos Palillos que está de celebración puesto que a finales de Noviembre le otorgaron de su primera estrella michelin. Nos adentramos a la Barcelona cool, Macba, Tallers, monopatines y tatuajes… Dos Palillos se encuentra en el Soho de Barcelona y casi que pasas de largo 3 veces antes de encontrar el restaurante ya que casi no se aprecia desde la calle. El restaurante es pequeño, con una larga barra en la entrada y un salón con una enorme mesa en forma de U dónde en medio tienes la cocina. Es una gozada ver como cocinan absolutamente todo delante tuyo.
 
El restaurante ofrece la opción reserva ligada a dos menús degustación, con un pequeño “feo” y es que te hacen realizar una paga y señal a modo de confirmación de la reserva, cosa que se entiende debido a las características del salón y entiendo que quieran optimizar las “mesas”. Nosotros elegimos el menú dos palillos, muy completo. El menú festival tiene 2/3 tapas más. Por otro lado, también se puede comer en la barra, por un precio mucho mas asequible que los de los menús degustación, pero probando menos materia prima y previa cola infernal.
Como se observa en la carta, el restaurante no es propiamente japonés, y se nota en la carta donde el maki, te lo encuentras de postre y poco más. En su página web se informa que la oferta gastronómica es de extremo oriente (japón, thailand, vientan…), y si que es cierto que se centran en comida de estilo japonés, pero que ofrecen los conocimientos gastronómicos que van adquiriendo de otros países. Se nota por la pluriculturidad de sus cocineros, y la influencia de ellos en los platos que ellos personalmente te ofrecen.
 
Y vayamos al tema…
 
Empezamos la cena con un chupito de cocktail de sake y lichi, unas verduras agridulces muy fescas y aromáticas y unas cortezas crujientes de pollo, una especie de wrap de pollo frito con sabor suave a morro frito. Wrapped por una hoja, como se puede apreciar en la foto. Posteriormente, nos sirvieron una especie de foie de crudo de rape con una seta japonesa pochada. Primer plato exótico exótico, y de nota.
Después de esto nos sacaron una serie de 4 tapas de crudos. El primero, una ensalada de crudos de mar. Un mix de algas frescas y moluscos. Muy muy fresco. Luego un sashimi de salmonete y un maki de su propia piel frita. Nos resultó muy curioso el sabor que tiene la piel del salmonete, casi como si fuese la carne. En tercer lugar no podia faltar la ostra. Un michelín sin ostra no es michelín. Y para acabar con la tongada de crudos, el que más me gustó, el sashimi de calamar. De los mejores que he probado. Tiernísimo!
Langosteamos ahora con dos tapas calientes: langostino cocido con setas japonesas y algas y dumplings de langostinos al vapor. Materia prima excelente, punto de calor perfecto en boca (como odio que me hierva la boca con un dumpling acabado de sacar del vapor) y sabor exquisito.
 
Ya en los platos “principales”, entre comillas porque no debemos olvidar que estamos en un restaurante de “tapas” japonesas, nos encontramos con la nipon burger, el sushi dinamico y la panceta a la cantonesa. La nipon burger me pareció excelente como minihamburguesa, carne súper jugosa y de muy buen gusto. Quizá eché de menos la parte nipon. La panceta cantonesa, también de nivel. Pero tengo que decir que no soy muy amante de la panceta, asi que ni a la cantonesa. Bien, buena materia prima, pero no supe apreciarla. Por último, comentar que el sushi dinamico me pareció una idea brillante. Es un plato en el que te traen sashimi de toro, dos tipos de alga y 4 o 5 toppings, y consiste en “feel free”: junta, mezcla o come solo…haz lo que quieras. Genial.
Ya por último los postres, helado de lichi con fresa y citricos. Dulce y fresco. Después de la pancetita, apetecía un poco de dulce. El maki-mochi de fresa bueno bueno. Quizá un poquito demasiado de pasta, lo que casi no dejaba apreciar la fresa, pero bien encontrado el concepto de maki-mochi. (PD: Como los mochis del Mosquito (en breve crítica) nada!). Y por último último no podía faltar el chocolate, ningyoyaki de chocolate, o lo que es lo mismo, bollito en forma de bunyolet relleno de chocolate fundido. Explosión de chocolate en boca. Lo recordaba de la ultima (mi primera vez) en el Dos Palillos, y si sigue en carta, es que es garantía de que funciona.
En conclusión, una buena cena y una michelin merecida. Poca crítica durante la cena, pero mucha comparación con el último sitio “exquisito” dónde habíamos estado, Espai Kru. Que desde nuestro humilde morro exquisito, Espai Kru le pasa un poco la mano por el morro a Dos Palillos. Aún así, recuerdo, gran cena y merecida estrella.
DOS PALILLOS:
Carrer d’Elisabets, 9
08001 Barcelona.
 
Precio: 120 euros por persona (Maridaje incluido en el precio)
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