Lluerna: Sin duda, calidad precio de las mejores de Catalunya

Que ganas teníamos de probar el Restaurant Lluerna de Victor Quintillà en Santa Coloma de Gramanet. Que no nos engañe la ubicación del Restaurant, está tocando a Barcelona y disponen de colaboración con un párking que está al lado.

Teníamos muchas ganas de probarlos puesto que había llegado a nuestros oídos que era una Estrella Michelín con menú de mediodía (que aún tenemos pendiente) y que la relación calidad-precio era más que excelente.

El objetivo de la cocina de Quintillà es claro: ofrecer producto de proximidad de alta calidad a un precio competitivo. Eso, junto con su toque de magia.

Empezamos con el clásico mojito sólido y los aperitivos diversos y divertidos antes de empezar con los entrantes.

‘’Ajo blanco’’ de codium i bonítol
Ou cuit a baixa temperatura amb múrgoles

 

Ambos entrantes nos parecieron espectaculares. El Ajoblanco fresco y ligero, pero sabroso a la vez con el bonito y sus encurtidos. Las múrgoles con huevo, simplemente espectaculares.

Como platos principales comimos lo siguiente:

Arroz negro y calamar
Pescado del dia con verduritas (Corvina)
Pato a la naranja

 

Mucha calidad en el producto de los 3 platos principales. Ni un fallo, cocciones perfectas, sabores deliciosos. Equilibrado y completo.

Acabamos con 2 postres, un primero de queso cremoso de cabra con cítricos del cual no hicimos ni foto de lo rápido que nos lo comimos y un segundo postre de chocolate:

Ganache de xocolata, maduixes i remolatxa

Curiosa combinacion de sabores para un resultado muy expléndido.

 

Restaurant Lluerna:

Avinguda Pallaresa 104

08921 Santa Coloma de Gramenet

Barcelona

T 933 910 820

reserves@lluernarestaurant.com

 

Precio por persona del Menú Presentació: 62 euros.

Carta de vinos excelente a precios razonables.

BistrEAU de Ángel León: El mar llevado a la mesa.

El Restaurante BistrEAU es la novedad culinaria de Barcelona para el ejercicio 2015, juntamente con Disfrutar. La apuesta que el Hotel Mandarín ha hecho para incluir al cocinero español más de moda en sus ofertas culinarias ha sido fuerte, y Ángel León no nos ha defraudado. Este Chef “celebrity” por su paso por la TV, no solo tiene una cara bonita, sino que también tiene un gran repertorio de cocina. Apodado com “Chef del mar”, es un apasionado del Océano, y un gran gurú y líder de que el mar aún está por conocer, y tiene miles de productos aún por descubrir. Su cometido en su otro restaurante Aponiente (Puerto de Santa María (Cadiz) con 2 estrellas Michelin) es el de traer el Mar a la Mesa, y quiere plasmar la misma filosofía en Barcelona.

Nos quedamos con las ganas de los embutidos del mar. Y sí, por esto empiezo, ya que fue la única decepción de la noche, pero también una gran excusa para volver. El otro gran puntal de su cocina es el plancton, en su arroz, que fue el plato culminante de nuestra velada. Cremoso y con mucho sabor a mar, con una vuelta a molusco y berberecho muy interesante. Un producto de cuál Ángel León es el pionero a la hora de usarlo como comestible.

En BistrEAU no disponen de Menú Degustación, aunque es muy recomendable plantearse la cena como unos entrantes a compartir y un plato principal para cada comensal. Y postres claro esta!

 

Nosotros tomamos los siguientes entrantes:

Tortitas de Camarón. Uno de los highlights de Ángel León, y vale la pena ir a BistrEAU ya sólo por probarlas. Crujientes, sabrosas y ligeras.

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Matrimonio. Consiste en un “ravioli” hecho con un corte fino de calabaza que contiene en su interior anchoa, boquerón y alioli.

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Brandada de peces humildes. Muy parecido a la brandada de bacalao pero con distintas tonalidades.

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Croquetas de calamar en su tinta. Negras como el carbón en su interior. Sabrosísimas.

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Los platos principales que tomamos fueron:

El famoso arroz de placton de Ángel León. Un clásico en los TV show españoles, por la innovación en convertir en comestible un producto que hasta hace poco tiempo ni se planteaba que fuera posible poner en una mesa.

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Rodaballo a la “menieure” de yuzu y tirabeques.

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Parpatana de Atún guisada. Con un aspecto aplastante a plato de carne y un sabor más que curioso.

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Merluza en salsa verde con berberechos y almejas.

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Calamar de Potera. Un clásico “semi-trampantojo” de Ángel León.

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Y quedaban los postres, que nos supieron a gloria por su frescor y ligereza, además de su estética excelente. Logrando así unos postres que no surgen de la mar, pero que no  desentonan entre todo el menú marino.

Fisherman de Coco. En el que juega con el sabor de la menta y el eucalipto con espuma de coco.

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Chocolate y cítricos.

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Fresas con espuma de yogurt.

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En conclusión, BistrEAU es una declaración de intenciones de Ángel León para llevar el mar a las mesas del público barcelonés. El entorno del Hotel Mandarín es exquisito, y la verdad, es que en conjunto es una garantía para una velada de éxito.

 

Restaurante BistrEAU

Hotel Mandarin, Passeig de Gràcia

http://www.mandarinoriental.com/barcelona/fine-dining/bistreau/

Precio por persona: entre 50 y 60 euros. Vinos incluídos.

Restaurant Coure: Vanguardia a buen precio.

Nuestra visita al Restaurante Coure nos ha dejado con la sensación de una cocina mimada, de vanguardia pero con los destellos de tradición que nos gustan. La aventura que en 2005 inauguró Albert Ventura i que ahora comanda Albert Solà roza año tras año la estrella Michelin. Quizá no son la cocina mas vanguardista, ni la sala es lo grande que figura que un Michelin debe tener… pero la esencia está allí, por este motivo queremos explicar y ilustrar su menú degustación. Que por cierto, a un precio más que asequible.

Dar fe que la comida está de 10, y que las pequeñas debilidades que les separan del galardón Michelin quizá son que el servicio no es lo suficientemente exquisito que Michelin requiere (sobretodo a la hora de explicar los platos), y que los “snacks” entrantes y “petit fours” son ausentes en el menú. Por lo demás, todo aspectos positivos: buenos vinos, entrantes trabajados, carne y pescado, y postre fruti-ácido y chocolate…

El menú consta de 4 entrantes, 2 platos principales y 2 postres.

Ensalada de tomate con crema de coliflor y alcaparras. Distintos tipos de tomates, combinados con una crema deliciosa.

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Caballa marinada con puerros tiernos y un tofu de mostaza. La mostaza era excelente, de hecho la volveríamos a ver en el plato de pescado, lo cual lo agradecimos.

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Huevo a baja temperatura con espinacas frescos, queso laminado, panceta y compota de pera. TOP! El mejor de los entrantes.

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Atún con Ostra. Un ceviche-tataki de atún con una ostra presidiendo el plato. Una de marisco para arrancar con los 2 platos fuertes.

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Salmonete plancha en una reducción de un caldo muy suave y mostaza. Ligero y delicioso.

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Cabrito con un roll de berenjena.

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Mandarina con mouse de coco y fruta de la pasión. El postre necesario con la frescura y acidez para hacer bajar toda la cena.

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Brioche de almendra con cremoso de chocolate y vainilla. Estéticamente precioso, y no apto para “operación bikini”.

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En conclusión, cena completa, contundente y de cocina mimada. Y una relación calidad/precio muy a la altura de los restaurantes más importantes de Barcelona. Algún motivo tenían que ofrecer para tener la sala llena un miércoles por la noche, no?

 

Restaurant Coure

Passatge Marimón 20, Barcelona

http://www.restaurantcoure.es/

Menú degustación: 50 euros.

PD: Ofrecen un Menú de temporada a 35 euros (Vino incluído) que bien bien!

Tram Tram: Calidad y tradición en Sarrià

Durante una noche de verano en Barcelona, nos dejamos sorprender por el restaurante Tram Tram, del que habíamos oído hablar a voces, pero que quizá no es tan mediático como otros. En forma de metáfora, el “Mascherano” de los restaurantes de Barcelona.

Clase, nivel, pero silencioso. Efectivo y, a nuestras orejas, poco valorado. Una cena excelente. El restaurante se encuentra en el barri de Sarrià, en plena zona alta de Barcelona. De hecho, esta situado en lo que años atrás seguramente era una casa familiar del barrio, más “glamour” imposible. Una terraza interior increíble que hace que se pare el tiempo, aprovechad en verano la oportunidad de pedir la mesa fuera, vale la pena.


 


En lo que a cocina se refiere, también nos sorprendió. Su chef, Isidre Soler, trabaja la cocina tradicional muy meticulosamente, mima la materia prima y ofrece una cocina tradicional adaptada a los tiempos y a los paladares más modernos. Isidre Soler hemos descubierto que se ha ido formando al lado de grandes chefs: Santi Santamaría, Ferrán Adrià, Fermí Puig…ha pasado por grandes cocinas, razón por la cual el restaurante estaba lleno un martes y las críticas leídas son todas excelentes. Por ultimo, mencionar que el servicio fue excelente.
Entrando en materia. En Tram Tram disponen de carta, pero nuestra recomendación es que os dejéis aconsejar por Isidre. También es posible tomar uno de sus dos menús, uno muy muy completo (no recomendable para cenar) y otro más “equilibrado” que es el que nosotros probamos, y que claramente recomendamos. Por calidad y precio.
La cena empezó con unas tapas de aperitivo. Ceviche con guacamole de manzana y crema de tomate con espuma de apio. Los dos entrantes muy adecuados, ligeros, fresquitos i muy sorprendentes. La mezcla de ceviche con la manzana y sobretodo la espuma de apio nos dejaron sin palabras.

Ceviche con guacamole de manzana

 

Crema de tomate con espuma de apio

 


A continuación nos sirvieron un tataky de atún con sandía. Mas que tataky era un atún macerado, muy fresco y una salsa que acompañaba muy sabrosa. No entendimos muy bien el tema de la sandía, mas que nada porqué en el plato que entró a continuación ya volvía a tener presencia dicha fruta. La ensalada de frutas de verano, pulpo y crema fría de almendrasseguía la línea de las dos primeras tapitas. Fresca, ligera y brindamos por la consonancia con la que la crema fría de almendras con la sandía y el melón rimaban.

Tataky de atún
Crema fría de almendras c/ pulpo y ensalada de frutas de verano.

 

Como platos principales, pescado del día y canelón de pintada con su jugo asado. El pescado del día fue merluza a la marinera con curry. Era peligroso. Merluza al horno y curry no suena precisamente a horchata y fartons, o a sándwich de jamón y queso. De hecho, cuando nos presentaron el plato surgió un miedo en nuestro paladar, ¿y si pica? ¿y si solo sabe a curry? ¿y si el curry no sabe a curry? En fin, brutal. Curry no picante, con una vuelta a dulce que ligaba a la perfección con la merluza al horno. Bravo, para mi el mejor plato de la noche. El canelón de pintada, distinto. A nuestro parecer el formato canelón quizá no fue el más adecuado para un “ultimo” plato de menú.

Merluza con curry
Caneló de pintada

 

Pero quedaba el ultimo. El postre. Pan con chocolate. Sencillo también. Helado cremoso de chocolate, con aceite y sal maldon, acompañado de unas tortas finas de maíz aceitoso. Nos encantó, pero, a quién no le alegra el chocolate?

Pa amb Xocolata

 

En definitiva, no nos quedan más buenas palabras para este restaurant. Relación calidad precio buena. Bajo la etiqueta de calidad pero no mediático llenan el vacío en el barrio, y es que variedad para comer en Sarrià hay mucha, pero de calidad como Tram Tram no hay tanta.

Restaurant Tram Tram

Carrer Major de Sarrià 121, Barcelona
Telf: 932048518
WEB Tram Tram
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Restaurante Akelarre: Un clásico entre los modernos.

A lo alto del monte Igeldo en San Sebastián encontramos el ilustre restaurante de Pedro Subijana, el restaurante Akelarre. Desde el año 2007 poseedor de tres estrellas Michelín, Akelarre es uno de los restaurantes imprescindibles de visitar de España. Tratando de mantener la clase y la calidad del producto que desde el año 1975 ofrecen a sus clientes, Pedro Subijana y su equipo del Akelarre han sabido evolucionar y adaptarse a la nueva cocina actual, convirtiéndose como hemos mencionado anteriormente en uno de los restaurantes más selectos y galardonados de España. El único punto “vintage” que queda es el bigote del chef, pero le da carisma, qué carajo! En Akelarre siguen ofreciendo los mejores productos del País Vasco como en los años 80, pero hoy del modo más contemporáneo posible, con un mimo extremo a la presentación y los detalles de los platos. Sus platos y estilo de cocina nos recordó mucho al Sant Pau de Carme Ruscalleda, es por eso que no será casualidad que compartan número de estrellas.
Akelarre ofrece 3 menús degustación, primera muestra de que les van bien las cosas y que les gusta trabajar, probar e innovar con el producto. 2 menús cambiantes temporada tras temporada y un último de clásicos del Akelarre. Nosotros, al ser la primera vez que visitábamos el restaurante consideramos apropiado empezar por los clásicos ya que estos nos podrían dar una buena imagen de la cocina de Subijana en estos casi 40 años de dedicación exclusiva a su restaurante.
Los entrantes fueron un espectáculo. Títulados “Jardín Marino” consistían de una base de arena de gambas con una hoja de ostra, un mejillón con cáscara, una esponja marina con crema de erizos de mar, unas piedras de playa y un coral de alga. Uno de estos manjares que nos gustan, estos en los que disfrazan el producto para que parezca otro o para que te lo comas de un modo en el que aparentemente no lo parece.
 
El menú empezaba con una ensalada de bogavante al vinagre de sidra. Un primer plato ligero con componente estrella, el bogavante. Sencillo y sin complicaciones, un producto de estos que con un chorritín de aceite ya gana carreras…
 
 
A continuación nos sirvieron un carpaccio y un txangurro bastante especiales… El carpaccio consistía de una pasta realizada con piquillos y sabores a ibéricos que, juntamente con las setas y el parmesano intentaban “imitar” y transmitir la sensación de estar comiendo carne de un modo totalmente vegetal. Muy interesante.
 
 
 
Por otro lado, eltxangurro tambíen tenía su qué. Rebozadito en su propio txangurro, conseguía una pequeña crosta con un interior de este producto, muy parecido a una croqueta, pero como si fuera rebozada en carne en lugar de pan. Brillante. Este encima de un “blini” de coral con mucho sabor a mar y unos gurullos con verdura.
 
 
Entramos ahora a los dos platos principales del menú, el pescado: salmonete y la carne: buey. El primero de una simplicidad y excelencia aplastante. Plancha. Fácil? Sí, pero ya nos gustaría a todos que el pescado plancha nos saliera así de bueno. Acompañado de unos fusilli de salsas. Eh aquí el toque contemporáneo al plato. Unas gelatinas insaboras en forma de macarrón, rellenas de salsa de perejil, de ajo, de soja y del propio salmonete (cabeza y espinas incluidas) que acompañaban al pescado a la perfección.
 
 
 
El buey también sencillo, sin mucha floritura, guardando el gusto y la esencia de la carne. Como si fuera un chuletón, tierna y sabrosa, no se puede pedir más. Este iba acompañado de un pastel de rabo y foie, que parecía un tiramisú y de unas patatas chips un tanto peculiares. Dos genialidades más de Subijana.
 
De postre dos platos más en forma de “desmontemos y volvamos a montar”. Primero un gin tonic donde una gelatina y un sorbete componen el copazo. Gelatina con sabor a gin tonic y sorbete de cítricos. Comparado con el que nos tomamos hace poco en Dos Cielos de los hermanos Torres quizás el de los hermanos se parece más a un postre, y el de Subijana es más un cocktail. En definitiva, deliciosos ambos. Ya por último, la otra tarta de manzana. Presentada con dos papelajos encima. De primeras quedas sorprendido por la bizarra presentación, y finalmente te informan de que el papel es comestible con sabor a chocolate, y debajo se esconde una fabulosa tarta de manzana.
 
El restaurante Akelarre de Pedro Subijana ha sabido adaptarse a los nuevo tiempos y tendencias, cabe recordar que junto a Arzak fueron los pioneros de la cocina contemporánea en España. Podríamos decir que Subijana y Arzak abrieron la puerta a seguir trabajando a Berasateguis, Adriàs y hasta donde hemos llegado? A tener restaurantes que son los mejores del mundo, a tener muchas estrellas Michelin… vale mucho la pena aprovechar una visita a San Sebastián para ir a visitar Akelarre. 
 
 
 
Restaurante Akelare
Padre Orcoloaga 56, San Sebastián Donostia
Telf: 943311209
www.akelarre.net
Precio por persona: 150 euros aprox.
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Restaurante Elkano (Getaria, Guipúzcoa): Pescado del que no rechazan ni los niños!

 
Ya nos habían calentado las orejas con que había un asador en Guetaria (cerca de Zarautz) que era fenomenal, pero toda buena crítica se queda corta después de probar el Restaurante Elkano. No es un restaurante sofisticado, ni glamouroso, ni pretende ser lo que no es. Es un asador en el que antes de entrar pasas por delante las brasas y el cocinero te saluda, todo naturalidad. Es un restaurante en el que el primer comentario que oyes proviene de un extranjero que le dice al “maitre” que ayer había estado en el restaurante Arzak y se preguntaba porqué éste tenía 3 estrellas Michelin y Elkano ninguna. Lo mejor, la respuesta del maitre: “Las estrellas están en el cielo, y nosotros cocinamos pescado en la tierra”. No es cocina innovación. Simplemente materia prima y sublime ejecución. Sin duda, el mejor rodaballo que hemos probado nunca. Ah, y no olvidéis los postres.
 
Nos lanzamos a picotear unas medias raciones y luego a tomar ese rodaballo del que tanto nos habían hablado. De entrantes tomamos el micuit de foie con mermelada de manzana, “cocotxas” en 3 texturas y txipirón encebollao. El micuit de foie nos pareció espectacular, ración consistente y buena calidad. No obstante, el txipirón y las “cocotxas” eran insuperables. Ambos con el aroma de brasa y un sabor brutal. Las “cocotxas” no las habíamos probado nunca y la verdad es que es un corte del pescado muy tierno. Nos las sirvieron en 3 texturas, una plancha, otra rebozada y la última en salsa verde. El txipirón encebollao se salió. Nunca habíamos tomado un chipirón cocido a leña, y le cambia incluso el color. La cebolla que lo acompañaba también era fuera de serie. Delicioso.
 
 
 
 
 
El tan esperado Rodaballo a la brasa. Nos habían dicho y habíamos leído que era el mejor rodaballo de España, pero no nos lo acabábamos de creer. La verdad es que el arte de cocinar pescado, o lo tienes o no lo tienes. Obviamente es infinitamente más difícil cocinar un pescado al horno con sus verduritas y demás, que frito o a la brasa. Pero el riesgo de que el pescado te quede soso e insaboro, o duro, es mucho mas elevado a la brasa que al horno con sus cositas. Sin engañar a nadie, el rodaballo de Elkano es el más delicioso que hemos tomado nunca. Tierno, con su propio juguito post cocción…en fin, una pasada.
 
 
 
 
De postres. Habíamos leído sobre el helado de queso, no nos lo podíamos dejar pasar. Por otro lado, nos llamó la atención el couland que se había pedido el vecino extranjero amigo de Arzak 20 minutos antes, y de carta también nos pareció interesante la torrija.
 
El helado de queso nos lo sirvieron a la temperatura perfecta. Aquél punto de helado en que no queda ni frío ni blando. Sabor increíble, como si estuvieras tomando la clásica tarda de queso de Guipúzcoa, y el puntazo final es que la ración es considerablemente grande.
 
 
 
El couland y la torrijano estaban a otra liga muy distinta al helado. Temperaturas y texturas excelentes. Quizá son postres más conservadores, pero creemos que a veces tiene más valor no arriesgar tanto en postres “locos” y asegurar el tiro haciendo a la perfección un couland, una tarta o cualquier otro postre más convencional.
 
 
 
Podríamos concluir la crítica al restaurante Elkano siguiendo el argumento expuesto en los postres. Muchas veces, para triunfar no hace falta ser un genio, ni un artista. Simplemente trabajar mucho y persistir en aquello que sabes hacer bien, día a día, año a año. Y creo que esta es la clave del éxito del bocaoreja del restaurante Elkano, un éxito en el que no le hacen falta estrellas Michelín para tener el restaurante lleno de extranjeros buscando los mejores restaurantes de Guipúzcoa. Muy recomendable! 
 
Restaurante Elkano
Herrerieta Kalea, 2, 20808, Getaria, Guipúzcoa
Telf: 943149924
 
Precio por persona: 80 euros (Vino incluído)




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La Cuina d’en Garriga: Calidad y calidez como en casa.

La semana pasada fuimos a comer a “La Cuina d’en Garriga” un restaurante – colmado situado en el centro de Barcelona, al lado de Passeig de Gràcia. La esencia de este restaurante es la materia prima, de primerísima calidad, la sensación de estar en casa y lo extremadamente bien decorado que está el local. No es difícil conseguir mesa, lo que es difícil es salir con sensación de no haber comido bien. La carta es corta, de las que nos gustan, pocas cosas pero bien hechas, y además siempre disponen de 3 o 4 platos del día. La cocina de mercado se está poniendo de moda, y con restaurantes como Casa Palet, La Cuinad’en Garriga, etc…queremos que sigan de moda durante mucho tiempo. Bien, entremos a lo que nos interesa, a comer!
La Cuina d’en Garriga

 

Como entrantes podemos elegir desde ensaladas a huevos estrellados, que por cierto, son un “must” en La Cuina d’en Garriga. Platos típicos y sencillos. Nosotros, al ver la cantidad de huevos estrellados que salían de cocina, no pudimos ser menos. De hecho preguntamos, y efectivamente, es lo que más sale. Se pueden tomar solos, con jamón, foie, chorizo, sobrasada…. los tomamos con butifarra del perol. Fácil y a la vez deliciosos.

 

Los platos principales también brillan por su tradición. Desde macarrones, hasta roastbeef, pasando por un salmón al pappillotte (que no probamos pero nos han comentado que es el estrella). Nosotros comimos uno de los platos del día: pulpo a la brasa con base de berenjena al horno que estaba espectacular. Básico, pero sublime. Por otro lado también comimos el secreto de ibérico. Crujiente por fuera y tierno por dentro, muy sabroso. Bajo nuestro punto de vista, el mejor de la comida. Salvando los postres, que estaban de muerte.
Tomamos dos pedazos de tarta. De queso y de limón. Caseras, caserísimas. Deliciosas. Aunque si no os apetece la tarta, también podéis tomar recuit de fonteta, crema de yogur y alguna que otra delicia de chocolate también tenían. Para los no amantes de la repostería veréis que justo en la entrada del restaurante, dónde la parte del colmado disponen de venta de fruta que huele de maravilla y tiene un pintón. De hecho, somos compradores habituales de tomates para nuestro Pà amb Tomaquet en casa para nuestras cenas no tan exquisitas.
En fin, no hace falta tener excusa de celebrar algo para ir a comer al nivel como lo harías en casa de tu abuela, eso sí el interiorismo del restaurante no tiene nada que ver con las cortinas de franela, ni tienen cu-cut colgado en la pared. Disfrutadlo!
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Dos Cielos: Un cielo al que fácilmente le cabría otra estrella.

Ayer tocamos el cielo. Casi de manera literal. Situado en el piso 24 del Hotel Me by Meliá de Barcelona se encuentra situado el restaurante de los Hermanos Torres, el Dos Cielos. Sergi y Javier Torres ya hace años que trabajan juntos en Dos Cielos, pero su currículo anterior ya brillaba por separado. Uno, jefe de cocina de Can Fabes (Sant Celoni), el otro, brillando en los mejores restaurantes de París. La joint venture familiar que estos dos hermanos han creado en Barcelona tenía que salir bien por narices. Y como era de esperar, con trabajo y esfuerzo hasta salen por televisión ahora…dos fenómenos.
 
La velada empieza siempre por la cocina en Dos Cielos. Era la segunda vez que visitábamos el restaurante, y en ambas ocasiones hemos entrado por la cocina. Detalle muy auténtico y que todo comensal siempre agradece. Todo impecable, equipo de trabajo a toque de corneta y los Hermanos Torres que liderando el equipo, se permiten el lujo de parar un momento para estrecharte la mano y desearte que disfrutes de la experiencia. El servicio, nos mostró el comedor y nos ubicó en nuestra mesa situada en la terraza. Unas vistas y una atmósfera espectacular nos acompañaron durante toda la cena.
La cena fue propia y a la altura de la estrella Michelin que poseen. De hecho, uno de los temas que comentamos durante la cena es que, en lo que a comida se refiere, quizás merecen más que una sola estrella. Nos recordó bastante a ABaC, y recordemos que en nuestro última visita allí (link ABaC) discutíamos si las dos estrellas que tienen podrían ser tres. Existe una diferencia importante entre ambos, y creemos que los señores de Michelin le dan mucha importancia: la ubicación y las instalaciones. ABaC en sí es un hotel, de superlujo, y situado en Sant Gervasi. Por lo contrario, Dos Cielos está dentro de un hotel ubicado casi tocando al Forum. No tenemos dudas de que aquella zona acabará explotando y este restaurante liderará dicha explosión, pero hasta el momento están limitados a una estrella Michelin.
 
Entremos a lo importante, no dudamos ni un segundo en qué teníamos que tomar. En este tipo de restaurantes te tienes que meter de lleno al menú degustación. Previo a elegir eso, para acabarnos de convencer, nos sacaron dos aperitivos. Primer aperitivo, símil de tomate de la huerta, pero confitado y rellendo de un pescado macerado similar a una sardina, la arena del tiesto también comestible era maíz tostado con malta. El segundo aperitivo eran unos snacks de un símil de batata brasileña con un cremoso interior de gusto parecido al wasabi pero sin la vuelta picante de éste.
El menú consistió en 7 platos y 2 postres. Para empezar, consomé de ave, almendras de leche y cecina y a continuación granizado de tomate, olivas y ahumados de río. Ambos platos muy contemporáneos. Clara muestra de cocina moderna. El consomé en forma de gelatina, y en segundo lugar la sopa de tomate y aceite de oliva granizada. En paralelo a esto, un mundo de pequeños detalles. Las almendras de leche eran espectaculares, una fina capa de leche recubriendo una almendra fresca, los ahumados de río del granizado tenían mil sabores…en fin, empezábamos con fuerza la cena.
 
A continuación nos sirvieron una ensalada fría de garbanzos verdes con humus. Los garbanzos verdes son totalmente atípicos, no los dejan madurar por eso ese color, y el humus tenía un sabor cítrico, a lima. Combinación perfecta. Después de este nos sacaron una crema de ajonegro de las pedroñeras. El ajonegro es el resultado de tener el ajo durante 40 días a 40 grados, éste fermenta y pierde todos los componentes picantes y duros de este producto. El resultado, una crema con unas especies y aromas florales deliciosa.
Ya habíamos acabado con los “starters”, íbamos camino a lo bueno. Carabinero a la plancha, en su jugo y con cilantro. Este plato tiene un ritual para comérselo. Al venir de comer el ajonegro, había un suave regusto que se mantenía en nuestras bocas, por este motivo (y como está todo pensado) nos indicaron que antes de empezar con el carabinero, debíamos comernos una bolita verde que acompañaba el plato. Esta composición verde tenia un efecto limpieza de sabores en boca que permitía poder volver a empezar. Nos comimos el carabinero como si fuera el primer plato del menú. Excelente.
 
Y ya solamente nos quedaban dos platos. Pescado y carne. El pescado fue un Santpere meunière con unas perlas de almendra. El Santpere es un pescado blanco suave, similar de gusto al lenguado que estaba perfectamente elaborado. Por último tomamos una espaldita de cabrito que como no podía ser menos, estaba súper tierna y jugosa. No podía haber mejor manera de acabar con la cena.
Los postres: pre-postre salvaje y postre principal con inspiración a copazo. El pre-postre era un postre basado en los frutos rojos silvestres. Bizcocho de frutos rojos desmenuzado que hacía de base terránea para acompañar un sorbete delicioso de frambuesa y los frutos silvestres. Muy original. Por último, el postre por excelencia Gin-Tonic. Mezcla elaborada de mil maneras de los componentes que lleva el copazo. Gelatina de tónica, sorbete de lima, bizcocho de ginebra con azúcar, acompañado de un baso de tónica con cardamomo y pepino. Curioso modo de tomarse el digestivo. La verdad es que nos pareció súper original. Un 10!


En definitiva, la experiencia es más que recomendable. No hace falta ponerles más méritos de los que ya les hemos echado. Nuestra opinión es que como sigan trabajando así Dos Cielos pronto tendrá la segunda estrella Michelin.
 
Dos Cielos
Carrer Pere IV, 272-286 
08005 Barcelona
www.doscielos.com
 
Precio por persona 130 euros (vino incluído)

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Angle: Hemos descubierto otro grande de Jordi Cruz en Barcelona

El pasado martes fuimos a visitar el Restaurante Angle. Fue tan brillante la experiencia vivida en ABAC, que no pudimos rechazar la oportunidad/excusa de acompañar a unos amigos que tenían reserva para cenar en el otro restaurante que el chef Jordi Cruz tiene en Barcelona, concretamente en el Hotel Cram, en Aribau-Aragó. El restaurante, que fue trasladado hace relativamente poco desde Sant Fruitós del Bages – Mont Sant Benet, sigue manteniendo la estrella Michelín que le otorgaron en 2008, merecidamente a nuestra opinión. La nueva ubicación en el centro de Barcelona les hará estar luchando por la segunda durante un tiempo, pero estoy seguro de que lo terminarán consiguiendo. De hecho, si ahora tuviera que apostar, apostaría antes por la segunda estrella Michelín para Angle que la tercera estrella para ABaC. Y eso que no desmerezca ABaC, pero es que Angle, nos gustó mucho mucho. Local inmejorable, servicio profesional y carta y menú degustación excelentes. Que era un gran restaurante lo sospechábamos, pero llevándolo a Barcelona nos han abierto las puertas a descubrirlo de primera mano. Os invito a que valoréis vosotros mismos.
La cena constaba de 2 entrantes, 6 platos y 2 postres. Los entrantes; una focaccia de setas  y un salmón ahumado muy especial. La focaccia de setas consistía de una base crujiente de pan con setas crudas cortadas como si fuera carpaccio. Tan simple como eso, acompañada de un poco de aceite y sal, y un caldo de ceps que hacía de sujeción, como si fuera un plato. Ese caldo daba aroma a la foccacia y a la vez la calentaba. Genial. Pero los entrantes no habían terminado, el salmón ahumado, realmente era un gnocci de salmón con hueva y crujiente de pan. Ya empezábamos con el juego de cosas que parecen otras. El gnocci, estaba aromatizado con un caldo humeante de wisky, que no daba sabor porque no se bebía, pero dinamizaba el plato dándole una percepción de humo continuo y desprendiendo un olor casi adictivo.
Continuamos con el carpaccio de gambas. Quizá el plato más contemporáneo de la cena. Fileteada de gamba con varias texturas de tomate, miga de pan de tomate, tomate natural y helado de tomate. Bien aliñado con aceite de oliva. Extraño a primera vista, pero exquisito en boca.
Continuamos con la Royale de guisantes y bacalao. La verdad es que cuando te tomas unos guisantes buenos se nota, si los acompañas con bacalao fresco mejor y si lo concluyes con trufa negra, matricula de honor. Este plato fue el primero en el que se nos iluminó la cara y pensamos, “ojo, que esto solamente ha hecho que empezar”.
Los huevos con jamón eran muy particulares. A todo el mundo le gustan unos huevos con jamón, aunque sean contemporáneos, y estos nos encantaron. De primeras, mucho miedo a la “pesadez” del plato, huevo poché, con virutas de jamón y gelatina de ibéricos. Con adorno de pan frito, por si nos parecía ligero el platito. La recomendación del servicio fue que rompiéramos el huevo y mezcláramos todo. Excelente consejo. Como si nada, el aparente plato pesado y calórico, desapareció de la mesa. Brutales!
Simple y exquisito, alcachofa y foie gras. Muy poco más a describir. Cocido al “papillotte” y acompañado de caldo de seta y fruta japonesa.
Faltaba el pescado. Turbot. Normalmente el plato de pescado no tiende a ser de nuestos favoritos, pero esta vez “chapeau”. También muy simple de cocinar, pero ejecución celestial. Turbot plancha con tomates cherry confitados y allioli de citronela. Quizá fue el allioli, que nos pierde un poco a todos y a veces algún finolis no se atreven a probarlo por miedo a lo que le viene después, pero Angle ha conseguido un allioli de citronela especial, suave, delicioso, y que liga a la perfección con el pescado y el sabor intenso del cherry. Un 10 de plato!!
Para los que hayáis leído nuestra crítica del ABaC, os sonará el bombón thai. No nos gustó mucho allí. En esta ocasión, iba rellena de liebre, y no picaba tanto como la del ABaC, por eso creo que nos gustó mas esta segunda vez. La carne tierna y sabrosa como era de esperar. Quizá nos hubiese gustado otro tipo de carne para acabar en lugar de la liebre, pero ninguna queja al respecto.
Los postres. En el primero de los dos que nos sirvieron, nos ocurrió algo parecido que con el primero que tomamos en ABaC. En Angle, esponjas de chocolate blanco, con yogur, mandarina y aceite de oliva. Muy parecido al primer postre de ABaC. Al igual que allí, este postre fue especial: suave, ligero, sabroso, en definitiva, delicioso. Como adoramos los postres!
El segundo, y último, espuma de queso de cabra con helado de miel, acompañado por piñones y frambuesas. Es un postre arriesgado, el queso de cabra especialmente. Junto con helado de miel. Parecía coña, pero no lo era. Individualmente eran excelentes, pero juntar en una cucharita un poquito de espuma con el helado, fue de lo mas exquisito que hemos probado nunca. Otro 10!
 
Vamos a ser muy claros en nuestra crítica de Angle. Es un restaurante que, dentro del rango de restaurantes de esta categoría se encuentra muy “on the top”, y a un precio de los más asequibles de entre los restaurantes estrellados. Nivel, calidad y trabajo. Un gran descubrimiento. Y por seguro que repetiremos.
 
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Restaurant Angle
Aragó, 214
08011 Barcelona
Tel. 932.167.777
info@anglebarcelona.com


Precio por persona: 115 euros  (vino incluído)

Vinos:
Amic 2011 (Bodega Pingus)
Santbru 2009 (DO Montsant)

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Sant Pau de Sant Pol de Mar. Carme Ruscalleda.

El pasado miércoles 18 de setiembre fuimos de visita a Sant Pol de Mar a degustar el archiconocido Restaurante Sant Pau, de Carme Ruscalleda. Para quien no lo conozca, Carme Ruscalleda, pertenece al club de las 3 estrellas Michelin, que en España solo poseen Arzak, Berasategui y los hermanos Roca.
Nosotros fuimos directamente a por la cena, pero Sant Pol parece un pueblo muy Mediterráneo y muy propenso a realizar un paseo pre-cena para ir abriendo el estómago. Yo lo recomiendo, la cena será larga, apta para estómagos vacíos. De este modo, llegamos a Sant Pol, en coche y directos al restaurante. Te percatas rápidamente que has llegado ya que hay un aparcacoches en la puerta que te indica en que lado de la pared del parking abierto tienes que dejar el coche, todo muy familiar, muy catalán esto de dejar el coche en la era, arrimando a la pared para que el siguiente que llegue pueda aparcar también. Mucho estilo.
 
Una vez dentro, el local es maravilloso. Imagino que era una antigua casa típica del Maresme, en primera línea de mar y con metros y metros de casa por explorar. La transformación de casa a restaurante es exquisita, un comedor de ventanal enorme con vistas al jardín en tonos crema, vino y morados. No se porqué pero me pegan mucho con Carme Ruscalleda.
El servicio empezó ofreciéndonos una copa de cava, una edición especial realizada para el 20 aniversario del restaurante, el CR20 y un aperitivo compuesto de una croqueta de arroz y setas, un milhojas de crema de bacalao y como un creo que atún marinado.  Empezábamos bien. Ya para acabar el aperitivo, un salmorejo de melocotón y la típica “Coca de Verema” estilo Sant Pau. Una delicia. Íbamos a por lo bueno, los platos principales.
 
El bogavante con espuma de leche de tigre fue algo espectacular, a mi paladar, el mejor plato de la noche. Siento una gran admiración por esta crema de origen sudamericano y su aromo cítrico. Ligaba a la perfección con el bogavante.
 
El canelón de langostinos y verduras fue el plato mas “nouvelle cuisine” de la cena. La pasta del canelón era de agua de mar, dándo una imagen transparente para que pudieras observar el interior del canelón y un sabor muy marítimo.
Las colas de gambas sobre tostada de mar, la clara demostración de la gran calidad del restaurante. Gamba deliciosa, fresca y que solo con la vista ya apetecía comer.
 
Desconocíamos los lloritos, un pez típico de Baleares, que nos fueron servidos fritos, sobre una base de alcaparra, oliva y vermut. A mi no me entusiasmó especialmente, pero, cosa de gustos supongo.
                                           
 
De segundo nos dejaron a elegir entre Pluma Ibérica, Pato y un Rape. Yo personalmente me decanté por la carne, ya que habíamos estado tomando pescado toda la primera parte de la cena. La pluma ibérica excelente. Tierna, sabrosa…en fin, de esperar.
 
Pasábamos a los postres con una degustación del queso del mes de Setiembre. Un queso de leche de cabra que nos lo sirvieron de 3 modos distintos, solo, mezclado con mermelada y hiervas y con un milhojas y mermelada.
Luego nos sirvieron unos higos con licor de arroz, también deliciosos y una crema de cítricos con naranja crujiente.
Ya por último, el Chocolate. Una mezcla de diferentes texturas de chocolate, con frutas y peta-zetas, un clásico de Ruscalleda. Otro 10.
Los cafés y los mil petit-fours que nos sirvieron nos los tomamos en el jardín, súper acogedor y con vistas a la cocina. Casi no pudimos con todos los petit fours que nos sirvieron.
A mi humilde opinión, Carme Ruscalleda intenta realizar una cocina con producto típico mediterráneo que recuerdes por su gusto y sabor en el paladar. Se deja de ostias de “esferificaciones” y cosas mas modernas, para optar por cautivarnos desde la boca y la humildad. Dicha humildad queda plasmada cuando a mitad de la cena la ves pasearse por el comedor preguntando que tal la cena y comentando la jugada con las mesas. A mi, simplemente me encantó Sant Pau de Sant Pol.
 
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